El acceso a todos estos actos será libre pero controlado debido a las normas obligatorias de distancia sanitaria y de aforos.
Además, durante toda la mañana se expondrán los carros engalanados y pendones. También durante toda la mañana, en la Plaza de Regla, junto a la puerta sur de la Catedral se podrá admirar la alfombra de flores, instalada por la Asociación de Alfombristas de Corpus Christi de Ponteareas. La alfombra reproducirá el rosetón de la puerta oeste de la Catedral.
Los fastos ya están en marcha y anoche tuvo lugar la escenificación de la rebelión de las cien doncellas. La leyenda tiene su inicio en el acto de valor que realizaron las doncellas que iban a ser entregadas por el rey Ramiro I, que prefirieron cortarse una mano a ser entregadas. Ante esta situación, el rey decidió negar para siempre el tributo y presentó batalla ante las tropas de Abderramán II, al que derrotó en la que hoy conocemos como batalla de Clavijo.
En agradecimiento por esta victoria, el pueblo de León realizó una ofrenda al cabildo de la Catedral, ofrenda que con el paso del tiempo se convirtió en tradición y que hoy será rememorada de nuevo en el claustro de la Catedral.
Carro tradicional
Además, esta año se ha recuperado eladorno antiguo del carro municipal por parte del grupo Tenada. El carro portaba tradicionalmente una dádiva que consistía en fruta de la temporada: manzanas, peras, ciruelas o avellanas; una arroba de pan y un cuarto de toro, de los mejores lidiados la víspera. Todo ello se presentaba en un carro que se entoldaba y se entregaba al Cabildo de la Catedral. El contenido de este presente es históricamente importante, porque sobre él se establece la discusión de si es foro (derecho contraído y obligatorio) u oferta (una ofrenda municipal) en agradecimiento. El carro entraba por el claustro de la catedral y se entablaba la discusión entre un edil y un síndico catedralicio, al finalizar la disputa, repartían fruta entre los presentes.Según explican desde el Grupo Tenada, hasta los años 70, se vio el carro a la antigua, pero después de cuatro décadas de adornos con desiguales resultados, la ofrende del carro se había desvirtuado y ya no portaba pan y, además, poca fruta, casi en su mayoría eran verduras, por lo que había perdido su sabor tradicional. «Llevamos 15 años preparando el carro del Ayuntamiento, este año pensamos recuperar su forma original, se los propusimos al consistorio y aceptó», comentan los responsables del colectivo etnográfico.
De los adornos tradicionales, documentados en los textos históricos, destacan la cobertura de terciopelos y sedas adamascadas, junto con las cestas de fruta, el toro y el pan.