
Este miércoles acababa el plazo para presentar ofertas al proceso con el que el Consistorio buscaba un uso a la Casa del Peregrino, en la plaza de San Marcos, un enclave privilegiado que a los cocineros de Cocinandos ya les llamó la atención en el primer intento de esta iniciativa. Como a Juanjo y Yolanda, a no pocos empresarios del sector hostelero les tentó la oferta: qué mejor lugar para un gran restaurante que el centro de León y junto al Parador de San Marcos, el único hotel cinco estrellas de la capital leonesa.
Pese a varios amagos de empresarios interesados en el privilegiado local, al final sólo la pareja del leonés Cocinandos presentó oferta Y si hace unos años no pudo ser, esta vez parece que será. Salvo sorpresas de última hora, y al ser Yolanda León y Juanjo Pérez los únicos que presentaron oferta para este concurso, parece que es más que probable que ellos resulten los adjudicatarios del concurso para la explotación del inmueble durante tres décadas y con un canon de 460.000 euros repartidos en cuotas progresivas.
No será ese canon el único gasto que tengan que asumir en Cocinandos para la puesta en marcha de su restaurante en esta nueva ubicación, ya que necesitarán invertir unos 800.000 euros en el acondicionamiento de los 480 metros cuadrados de cada una de las dos plantas. Prevén que las obras se prolongarán durante varios meses y esperan poder mudarse de la calle Campanillas a la Casa del Peregrino en septiembre de 2018.
Hubo quienes intentaron asociarse con afamados chefs para explotar un local más que goloso, y hasta quienes intentaron ir a medias con Cocinandos, único estrella Michelin de León. Al final, han sido ellos los que han cogido el toro por los cuernos y se enfrentaran a una aventura empresarial de grandes dimensiones.
«Cuando me acojono con la que se nos viene encima pienso en Prada a tope», cuenta Juanjo, la parte masculina del negocio, «del berciano hemos aprendido que no conoce la vida sin hipotecas y que arriesgarse es ganar, y en ello estamos».
También lo reconoce Yolanda, su compañera de fogones y de vida: «Ahora que ya teníamos todo pagado y funcionamos como un tiro, nos metemos en esto...». Al final, coinciden, les va el mambo, y eso se nota.
Aunque antes de la mudanza estarán las obras, Juanjo y Yolanda ya tienen claro qué quieren hacer en su nuevo local: el restaurante seguirá teniendo un aforo no mayor de 35 comensales (como ahora, pero con más distancia entre las mesas), con la sala y una bodega rústica en la planta baja. Escaleras arriba, un aula multiusos: para clases, reuniones, promociones de productos leoneses o laboratorios médicos (y, excepcionalmente, como comedor también en eventos especiales).
«Estamos ilusionadísimos y asustados al 50%», reconocen en Cocinandos. Pero sobre todo «encantados» de poder seguir viendo crecer a su brillante criatura.