«No hace falta que nos digan nada, solamente con ver sus caras de felicidad en cualquier punto del recorrido habla por ellos, por Paula, por ejemplo», reconocen los miembros del Club Pandetrave o los guías de la Cueva de Valporquero. Otros sí lo dicen abiertamente ellos, como los que padecen una deficiencia visual y caminaron con la ayuda de la barra direcional.
Y es que este domingo, en el cierre del I Encuentro Invernal de Montañismo Inclusivo, fue un día especial para todos los que pudieron disfrutar de las evidentes maravillas de la cueva leonesa gracias a la actividad que cerraba el encuentro y se puede decir que fue ‘la estrella’ del mismo, como explican desde ese ejemplar y solidario Club que es Pandetrave. «Se trataba de una interacción entre el personal de la Cueva, personas con distintas discapacidades, sus monitores y guías del Colectivo Inclusivo de Montaña Adaptada de Alicante; Villa Naturaleza Solidaria, de Madrid; los nuestros del club Pandetrave y la Federación de Deportes de Montaña Escalada y Senderismo de Castilla y León, aprovechando las actividades planteadas para este primer encuentro invernal de montañismo inclusivo que se llevó a cabo en distintos puntos de la montaña leonesa a lo largo del fin de semana».
Una iniciativa que permitió disfrutar de una jornada inolvidable a personas con ceguera, discapacidad visual, auditiva, movilidad reducida y discapacidad intelectual entre otras, confiaron en la pericia de guías especializados que les conducían a lo largo del trazado del itinerario, utilizando distintas herramientas de movilidad, al tiempo que atendían el trabajo interpretativo del personal de la Diputación de León, que otras «se volcaron en este proyecto desde el principio y que trataron de explicar, durante un breve espacio de tiempo, apagando la luz de la gruta y haciendo guardar silencio, para mayor percepción del entorno para las personas con discapacidad visual, que también pudieron conocer determinadas formaciones características mediante el tacto».

Una de las más felices era Paula, una niña de 13 años que ya ha participado en diversas rutas de Pandetrave. Su madre, Marta Iglesias, explica que «es muy motivador para la niña, como todas las salidas que hemos hecho con este club, que habrán sido cinco seis, que es fantástico, comprometido con la inclusión». Se da la circunstancia de que Marta ya había querido llevar a la Cueva de Valporquero a su hija, con su guía, «pero llamamos para preguntar y nos dijeron que no era posible, por eso se lo comentamos en alguna salida a la gente de Pandetrave y tal vez sea parte del germen de esta idea de hoy hecha realidad».
Una experiencia piloto
Y es que una de las características de esta actividad del domingo en Valporquero es que se convierte en una especie de prueba piloto para abrir la puerta a que la Cueva de Valporquero sea accesible para discapacitados de diversos tipos. Como señalan en Pandetrave los trabajadores de la Cueva —Manuel Plácido, Jorge Gutiérrez, etc—se volcaron con la actividad y ellos mismos se muestran ilusionados con que pueda ser una realidad cercana.
Son muchos los ejemplos de solidaridad que se viven en citas como la de la visita a Valporquero y la Cueva, gente de montaña, siempre ta especial. Así Pili, una montañera de Lugo, se desplaza hasta León para ayudar a Pandetrave como guía solidaria para ciegos.

También pudieron comprobar «la eficacia de las sillas todoterreno joëlette, que conducidas por personal especializado pudieron acceder a las distintas salas que se visitaron. «Ya las habíamos utilizado en montaña pero no sabíamos su respuesta, magnífica, en un espacio como la Cueva de Valporquero».
Los asistentes apuntaron también distintas observaciones al personal técnico de la cueva, que así se lo habían pedido previamente, de cara a asesorar sobre las necesidades de las personas con discapacidad para facilitar próximamente visitas regulares en el paraíso subterráneo de Valporquero, para completar este experimento que quiere ser una realidad cercana.
Para que nada faltara, ya que de un grupo de montaña se trata, la climatología les regaló una mañana nevada en el pueblo de Valporquero y los expedicionarios pudieron disfrutar de ella, como complemento perfecto a la salida y a la que el sábado habían realizado por el valle de Aralla.
La satisfacción en Pandetrave con este primer encuentro invernal era evidente y un aliciente más para seguir en esa batalla por hacer accesible para todos desde los montes a las cuevas.