El Obispado de Astorga impulsa medidas para obtener espacios seguros para menores

La Diócesis pone en marcha una Delegación de Protección de Menores y Acompañamiento a las Víctimas de Abusos, con personal especializado

Patricia Ferrero
20/02/2019
 Actualizado a 14/09/2019
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La Diócesis astorgana ha sido una de las más azotadas por las denuncias de casos de abusos a menores en los últimos años; hechos que han sembrado la desconfianza en las instituciones eclesiales entre la población. Esta situación ha impulsado, desde el Obispado de Astorga, la puesta en marcha de una Delegación de Protección de Menores y Acompañamiento a las Víctimas de Abusos; un organismo pionero, integrado por personal especializado, que tendrá como principal objetivo asegurar «que los espacios eclesiales sean seguros». Así lo manifestó ayer el prelado asturicense y presidente de la comisión antipederastia, Juan Antonio Menéndez, durante la presentación de esta nueva delegación. El obispo trasladó la necesidad de poner en funcionamiento este órgano, ya que «las víctimas deben ser escuchadas y acompañadas siempre y por personas técnicas, no puede ser cosa de aficionados. Tenemos que conseguir que los espacios sean seguros, que los padres vuelvan a confiar en las instituciones de la Diócesis y sepan que sus hijos están a salvo. Pero por mucho protocolo que haya, si no hay un seguimiento personal es muy difícil de conseguir».

De esta manera, la delegación de Protección de Menores estará conformada por una psicóloga jurídica, especializada en el área de victimología, una abogada civil y canónica, un padre espiritual y tres asesores: un vicario judicial, una delegada de medios y una víctima extradiocesana.

Este organismo servirá para acompañar y asesorar las víctimas y formar a los agentes pastorales  La psicóloga María José Díez, delegada de este equipo, se puso a «disposición» de las víctimas y detalló las funciones de este organismo, que pasan por la escucha, acompañamiento y asesoramiento de las mismas, así como también por la sensibilización, formación e información de todos los agentes pastorales de la Diócesis, principalmente los que estén en contacto directo con los menores. Además, se establecerá una coordinación tanto con los seminarios como en red con otras delegaciones del Obispado «para que los catequistas, los profesores, la familia, los jóvenes y las organizaciones como Cáritas sepan a qué atenerse y qué hacer en todo momento».

También se prevé la coordinación incluso con posibles instituciones, tanto civiles como religiosas, de ámbito nacional. «Es nuestro deseo acompañar a los supervivientes de forma adecuada. Entendemos su rabia, su frustración y su pena y esperamos poder ayudar a reparar el daño, porque han sido víctimas de algo que nunca debió de haber sucedido», explicó la delegada, que también quiso dejar claro que desde la Conferencia Episcopal se está trabajando en esta línea. Asimismo, en nombre de todo el organismo y del propio obispo, recalcó que «estamos abiertos a tratar nuevas posibles denuncias, asesorando y ayudando en todo lo que podamos a los denunciantes durante todo el proceso».

Desde la delegación apuntan que tratarán las denuncias que lleguen "ayudando en el proceso" El protocolo de actuación en caso de detectar un caso de abusos a menores es el de ponerse en contacto con la Fiscalía, pero desde esta delegación se ha habilitado un correo electrónico - proteccionmenores@diocesisastorga.es- , que estará disponible para todo aquel que requiera de los servicios de acompañamiento y asesoramiento legal y moral.

Por último, Menéndez también aludió a las denuncias que siguen en curso y de las que todavía espera respuesta de la Conferencia Episcopal. «Soy el primer interesado en querer obtener una respuesta, yo también sufro con esta situación», aclaró.
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