Rocío Sahelices, sargento de la Guardia Civil en Cármenes, Laura Estrada, de la Unidad de Participación Ciudadana de la Policía Nacional en León, y Eva Sahagún, agente de protección del Grupo de Atención a la Mujer (Gamu) de la Policía Local del Ayuntamiento de León, son tres de las 300 mujeres que forman parte de las plantillas de los cuerpos de seguridad en la provincia leonesa. Sus testimonios, a buen seguro que compartidos por gran parte de sus compañeras, revelan todo lo que se ha avanzado en igualdad de género en este ámbito, el del cuidado de toda la sociedad.
De la promoción del año 2000 en Baeza, la sargento Rocío Sahelices da fe de un «aumento bastante significativo» de mujeres en la Guardia Civil. «Hasta hace pocos años era algo anómalo ver una pareja de la Guardia Civil compuesta por dos mujeres e incluso llamaba la atención. Hoy en día, esa circunstancia ya es algo normal», comenta la responsable del cuartel de Cármenes.
Desde su experiencia personal, esta sargento de la Benemérita asegura que «nunca» ha sufrido discriminación por cuestión de género desde la cadena de mando o por sus compañeros. «A nivel calle, en mis primeros años como guardia civil, en alguna ocasión, me ha sucedido llegar a una incidencia y la persona que nos había requerido se dirigiera solo a mi compañero y no a los dos. Afortunadamente, esta circunstancia ya ha cambiado y, ahora mismo, los ciudadanos nos tienen la misma consideración», valora Rocío Sahelices a este periódico.
La policía nacional Laura Estrada asegura que tampoco ha sufrido esa discriminación por su sexo. Como militar profesional, siendo de las primeras en ingresar y participando en misiones internacionales, esta leonesa tiene claro que ha sido «siempre un componente más» a la hora de proteger a la ciudadanía desde el cuerpo. «Ingresé en la Policía Nacional, desempeñando mi trabajo con profesionalidad y diligencia. Estoy convencida de que hago mi trabajo al mismo nivel que mis compañeros hombres», valora la agente de la ciudad de León.
Después de más de dos décadas de servicio, Laura Estrada tiene claro que las mujeres son «un pilar imprescindible dentro de la Policía Nacional. «En esta profesión se puede dualizar la vocación con la especialización, lo que abre puertas a que mujeres que tienen una formación en grado universitario en diferentes ramas tecnológicas o de humanidades, incluso biosanitarias, para que visualicen esta profesión como la oportunidad laboral en la que se pueden desarrollar sus cualidades y conocimientos académicos, volcándose en servir al ciudadano», indica esta profesional de la Unidad de Participación Ciudadana.
Por su parte, Eva Sahagún es agente de la Policía Local del Ayuntamiento de León, una profesión a la que llegó hace ya 24 años. Cuenta la leonesa que la situación «ha evolucionado mucho» desde que accedió a su puesto y recuerda cómo fueron sus inicios. Estuvo trabajando siete años en la Unidad de Motoristas y después quiso pasar a Seguridad Ciudadana y ahí «bajo ningún concepto querían mujeres». Cuenta, además, que era una sensación que le trasladaban sus propios compañeros: «Decían que no querían patrullar con una mujer porque si se daba una pelea, había que salvarla a ella primero», cuenta Eva. «¿Perdona? Igual no entras en una pelea porque ya estoy yo y he sacado otro tipo de armas», se responde la agente.
Destaca Eva Sahagún que sus propios compañeros «ya se han dado cuenta» y «han ido mejorando». Sin embargo, la agente leonesa considera que ha habido «un cambio generacional muy importante». Además de su labor en el Gamu de la Policía Local, Eva Sahagún ofrece charlas formativas e informativas en distintos centros educativos en León en las que sensibiliza sobre estereotipos de género ofreciendo su experiencia personal, entre otros temas. Ahí es donde ha visto que la apuesta de las adolescentes por entrar en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad es cada vez mayor. «Suelo hacer preguntas a mano alzada y cada vez levantan más la mano las chicas», señala la policía.
La Policía Local de León lleva dos años participando en distintas campañas para fomentar la incorporación de las mujeres al Cuerpo. Para Eva Sahagún lo importante es «generar interés» y que se entienda que «esta es una profesión de riesgo como cualquier otra» y no está relacionada con ningún género. «Yo soy partidaria de que entre quien se lo merece y que el acceso sea completamente igualitario», finaliza.
Sobre qué le dirían a una niña que quiera ser agente como ellas, la policía Laura Estrada recuerda que «querer es poder» y que, con «sacrificio», se va avanzando «pasito a pasito» hacia los sueños. Rocío Sahelices también anima a esas futuras generaciones porque «la satisfacción de ayudar a los ciudadanos compensa todo el riesgo». «¡Que adelante! Pero que tenga en cuenta que está en una profesión vocacional que conlleva tener mucha actitud y aptitud», expresa la sargento de Cármenes.