"Lo ocurrido en la mina de Cerredo es un acontecimiento muy raro, las explosiones de grisú son algo que sucede muy pocas veces". Son palabras del geólogo José Antonio Sáenz de Santamaría y Benedet, profesor jubilado de la Universidad de Oviedo y experto en minería que participó en la investigación de la última explosión de grisú en una explotación del Principado, la del pozo Nicolasa en agosto de 1995 con el resultado de 14 mineros fallecidos.
En declaraciones a Europa Press, Sáenz de Santamaría, que ha sido responsable de geología de Hunosa durante más de 20 años, ha analizado lo que pudo ocurrir este lunes en la explotación minera de Cerredo, en Degaña, donde cinco hombres perdieron la vida y otros cuatro han resultado heridos.
Ha explicado que el grisú es sin duda el "mayor problema de las minas de carbón" y si bien es cierto que explosiones como la sucedida este lunes eran más frecuente a principios del siglo XX cuando había una minería "muy primitiva", son muy infrecuentes "hoy en día con una minería absolutamente moderna incluida esta instalación de Cerredo". Y es que este geólogo quiere dejar claro que la mina de Degaña en la que ocurrió la tragedia es una instalación moderna con "un plano inclinado de tres kilómetros en el que entran los camiones hasta abajo".
A día de hoy lo que pretendían desde la actual empresa propietaria es ver la posibilidad de extraer grafito que, por las circunstancias geológicas de la zona de Degaña y de Cangas de Narcea, es posible que en las capas de carbón se hubiera formado". A juicio de este experto, a esa investigación puede responder que los trabajadores fallecidos y heridos se encontrasen en esa zona de la mina.
Respecto a lo que pudo provocar la explosión habrá que esperar a la investigación, pero el geólogo asegura que para que esta se produjese han tenido que darse tres factores: por una parte que, "por la razón que sea, que se desconoce, bien porque una ventilación hubiera estado parada, bien porque aunque hubiera ventilación, pues hay una campana y ahí se llenó del grisú que es un 98 % metano, por lo que sea había una bolsa de grisú, es decir una acumulación de grisú". Por otra parte, que esa concentración de grisú en el aire estuviese entre el 4 y el 14 %, porque según explica Sáenz de Santamaría, si el grisú en el aire es de menos del 4 % o de más del 14 % no explota.
En tercer lugar, la reacción no se produce si no hay una energía de activación y en el caso de la mina, esta debe ser una chispa "provocada por una máquina o por cualquier orto factor como si un hierro cae y pega con otro y salta esa chispa o una parte de una turbina se rompió, salió volando, le pegó un cuadro y saltó una chispa, eso es lo que se va a investigar".
"Lo que está claro es que si no se dan las dos circunstancias, primero, cae la bolsa de gas, segundo, que la concentración del gas en ese sitio es entre el 4 y el 14, y tercero, que haya una chispa, no se produce la explosión. Con lo cual, si se tienen que dar estas tres condiciones, así que el acontecimiento es muy raro", explica José Antonio Sáenz de Santamaria.
"¿Podría haberse evitado?"
Una vez explicada la explosión y ante la pregunta de si la misma se podría haber evitado, el experto geólogo asegura que eso es algo que no se puede asegurar o negar y hace la comparación con los aviones que por una circunstancia u otra se caen. "Vamos a ver, es como si me dices si puede evitarse que se caiga un avión. Todos los días hay 100.000 vuelos de avión, y de vez en cuando se cae uno, ¿podría haberse evitado? Yo creo que la aviación es el método más seguro de volar. ¿Podría haberse evitado este accidente? Hay que decir que si una máquina o una parte de la instalación produjo una chispa, eso también es muy raro, porque la maquinaria de interior es especial. ¿Podría haberse evitado? Pues no lo sé, eso depende de la investigación", añadió.
En este sentido recuerda este geólogo, que cuenta con una dilatada experiencia de más de 40 años en exploración de petróleo, minería de carbón, que a día de hoy hay sensores de grisú, de monóxido, de oxígeno, hay "un montón de sensores en la mina" y hace muchos años que los datos de los sensores se mandan al exterior.
Además recuerda la actividad minera es la actividad industrial más regulada del país "con cinco cuerpos de diferencia sobre la siguiente". "Ninguna industria tiene una normativa tan extensa, tan trabajada y tan controlada como la actividad minera, tanto por las empresas como por la administración".
Investigación muy compleja
Habrá por lo tanto que esperar a la investigación para determinar qué es lo que realmente ocurrió. Recuerda este experto que la del accidente del Pozo Nicolasa, en la que él participó, duró 18 meses y aventura que en este caso también serán "muchos meses o años" para conocer lo ocurrido pero también tiene claro que "se sabrá" lo que pasó porque hay responsabilidades a las que hacer frente.