Héctor, de Cuénabres, toma el relevo en Lario

Héctor Fernández Canal, ganadero, fue el único que logró coronar el mayo en Lario, siguiendo así los pasos de quien le animó a empezar en estos retos, su amigo Peke

05/01/2025
 Actualizado a 05/01/2025
Héctor Fernández Canal, de Cuénabres, en los últimos ‘pasos’ de su ascensión, se dispone a coger la bota de vino que le esperaba arriba. | F, FERNÁNDEZ
Héctor Fernández Canal, de Cuénabres, en los últimos ‘pasos’ de su ascensión, se dispone a coger la bota de vino que le esperaba arriba. | F, FERNÁNDEZ

Cuando Peke se bajó del mayo, sin ningún clima de decepción pues eran conscientes de la dificultad y las gentes de Lario estaban con él, le correspondía el turno a Héctor, que ya esperaba, también a pecho descubierto. Peke se quedó allí para darle consejos y tratar de guiar sus pasos hasta la bota de vino que marcaba el éxito. 

Y Héctor Fernández Canal comenzó seguro aunque al llegar al primer descanso dio signos evidentes de agotamiento, avisando de que iba a bajar mientras Peke le insistía: "Descansa, respira y sigue".
 
Tras un rato de incertidumbre arrancó con enorme brío, prácticamente sin detenerse hasta el segundo descanso y, de ahí, al tercero... y la bota de vino. "Realmente me sentía agotado, con ganas de dejarlo, se me agarrotaban las manos, el tronco estaba muy húmedo... pero, no sé muy bien cómo, arranqué y me encontré con fuerza y ganas".

Curioso cómo Peke no sabe cómo se agotó y Héctor no sabe cómo recargó las pilas. Tal vez sea esa la explicación del relevo de la leyenda al delfín. Al llegar abajo le esperaba, el primero, Peke para felicitarle.
- ¿Emotivo?
- Mucho, claro. Peke fue quien me animó a subir por primera vez en Prioro, ya hace tiempo, que por desgracia esto de subir el mayo es cada vez menos habitual. En Asturias se hace con más frecuencia, pero aquí lo estamos perdiendo y es una pena, se ha quedado para cuando cantan misa y poco más. Y ya ves que a la gente le gusta.

No le falta razón. No se movió nadie de sus sitios pese al frío de la mañana en Lario, que "da no sé qué verlos en chichas", repetían, aunque Héctor confesaba que "lo que menos tengo es frío"; otra cosa diferente es lo que le escocería el pecho y las piernas, que se habían restregado contra el tronco al subir... y al bajar. 

Y dado que subir el mayo en una tradición/deporte rural, Héctor Fernández Canal es un buen representante del mismo. Natural y residente en Cuénabres, donde es ganadero. "Tengo un poco de todo, vacas, caballos, ovejas... vamos que estoy entretenido, no me aburro".
- ¿Y entrenar?
- ¿Para el mayo?
- Claro.
- Lo más parecido a entrenar es correr detrás del ganado por el monte y, sobre todo, trepar a los fresnos para podarlos y cortar las ramas.
- ¿Qué hace más falta, técnica, maña o fuerza?
- Un poco de todo. Lo fundamental es sujetar con los brazos y ascender con los pies. 

Las piernas y el pecho muestran las cicatrices de la batalla, pero Héctor no parece inmutarse, tarda en vestirse pues no tiene precisamente frío. Lo hace cuando José Vicente Rodríguez le llama para que recoja el jamón que ha ganado en su dura ascensión. 

Esa técnica necesaria debía ser la que les faltaba a otros tres asistentes que quisieron intentar la ascensión. El asturiano Jorge, con raíces en Acebedo, pagó caro su estatura y cuerpo; y el jovencísimo Diego y el lugareño Jesús pudieron comprobar que no es tan sencillo como parece viendo subir a Peke o Héctor, que no en vano ya son una leyenda de esta tradición y su digno heredero. 

Lario los coronó. 

 

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