"La labor de los misioneros va más allá de la propia religión"

León reúne a parte de los 249 evangelizadores que están repartidos por 47 países para reconocer su entrega y conocer sus experiencias

14/07/2024
 Actualizado a 14/07/2024
Foto de familia del obispo de León, Luis Ángel de las Heras, con los misioneros junto a una imagen de la Virgen del Camino. | MAURICIO PEÑA
Foto de familia del obispo de León, Luis Ángel de las Heras, con los misioneros junto a una imagen de la Virgen del Camino. | MAURICIO PEÑA

"Ser misionero no es explicar mucha teoría, sino lograr que en el país en el que estemos vean que existe otra cosa. Que haya personas que lo dejan todo para ir a una misión hace que reflexionen. Evidentemente, todos queremos asegurarnos la vida, que el trabajo nos vaya bien… Y por eso, que un matrimonio deje todo para ir a su país les llama mucho la atención, porque todos los que tienen dinero quieren irse de allí. Paraban con sus coches por la calle y nos decían que aquel no era nuestro barrio, que era muy peligroso para nosotros". Son palabras de Isaac Ubach, que actualmente coordina las misiones en la Diócesis de León pero que hace ya algún tiempo estuvo en Jamaica junto a su mujer para realizar una labor evangelizadora y también social. "No íbamos a predicar, a crear un colegio o un hospital, sino simplemente a hacer presente y visible lo que es una familia cristiana. Y eso no es sencillo en un país con una historia muy marcada de esclavitud donde la gente tiene un carácter muy fuerte. Además, para que no se rebelaran, los esclavistas separaron a los hombres de las mujeres y los ellos son muy promiscuos y tienen muchas relaciones. El 70% de los niños allí no conocen a su padre y eso ha generado una situación violenta y muy dura en un país donde el catolicismo prácticamente no existe. Y allí nos mandaron a vivir, a la zona con más dificultades. Ellos mismos nos decían que no deberíamos estar allí. Son muy racistas y nos llamaban whithies, que significa blanquitos. Y allí fuimos a hacer cosas sencillas. Ellos siempre comen en el coche, no tienen cultura de utilizar una mesa. Nosotros, cuando alquilamos la casa, la pintamos de blanco, cosas que a ellos les llamaba la atención, porque todo lo tienen oscuro. No hay ventanas y la suciedad lo llena todo. Pusimos una mesa y le dimos a la casa una dignidad y una estética con el fin de mostrarles una forma de vivir que aprendimos dentro de la Iglesia. Nosotros fuimos allí y vivimos de la manera que vive un cristiano: con una mesa, yendo a trabajar, siendo fiel a mi mujer… Cosas sencillas que allí no son habituales", explica Ubach en el comienzo de los actos organizados con motivo del ‘Día del Misionero Diocesano’, que estuvieron presididos por el obispo de León, Luis Ángel de las Heras.

Son un total de 249 los evangelizadores que la Diócesis de León tiene repartidos por 47 países y el evento de ayer servía para reconocer su entrega y conocer también sus experiencias.

misioneros leon
Isaac Ubach, Raquel González y Miguel Ángel Llamazares. | MAURICIO PEÑA



Una de ellas es la de Raquel González, que esta vez no vuelve de vacaciones, sino para quedarse y disfrutar de la merecida jubilación a sus 76 años. "He estado con las Religiosas de la Asunción en Costa de Marfil. Fui por dos años y al final he estado dieciséis. África engancha y la llevaré siempre en el corazón. Mi experiencia allí ha pasado en primer lugar por diez años en un colegio. Yo había trabajado aquí en La Asunción y me fui después de prejubilarme. Y ahora estaba en la casa provincial de la congregación, donde tenemos un centro de alfabetización para las chicas mayores que no saben leer o escribir», asegura González antes de defender que la labor de los misioneros "va más allá del ámbito religioso". "La verdad es que allí la religión no se tiene en cuenta en ese sentido. Una mayoría del país es musulmán, pero no hay ningún problema, para nosotras son chicas con su nombre y apellido. El resto no cuenta. Se trabaja en cristiano, pero ellas lo aceptan todo. No hay ningún problema, si lo había en el colegio, donde había más de 800 alumnas. El trabajo con la mujer se lleva a cabo sin ningún problema", concluye.

Y también Miguel Ángel Llamazares tiene una historia como misionero, concretamente en Filipinas, donde estuvo dos décadas antes de trasladarse a Madrid en el año 2017 para ser provincial de los Misioneros Combonianos. "Había estudiado Teología en África y tanto allí como en Filipinas la acogida fue muy buena . A la persona que llega de fuera se le hace sitio, pero claro, tienen que encontrar esa buena disposición por parte de quien va, es decir, que no vas a imponer nada, sino simplemente a compartir la vida y caminar con las comunidades cristianas. Jesucristo es el centro de la vida del misionero y el motivo por el que al final vamos. Compartir su mensaje y la vida con las personas a las que anunciamos su mensaje. Hay que tener en cuenta que Filipinas ha tenido una larga trayectoria de evangelización desde el siglo XVI y la fe ha ido cogiendo raíces. El reto por tanto es que eso vaya transformando la vida real en un país donde el nivel de pobreza y de corrupción es bastante importante en algunos estratos sociales", concluye.

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