Recientemente, y tal y como se hacía eco La Nueva Crónica, la Junta Vecinal de Remolina denunciaba el peligro del puente que es único acceso a la localidad por la cantidad de aguas embalsada en Riaño. Desde la pedanía alertaban de la crítica situación por la cercanía de los aliviaderos del pantano, y pedían a la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) la ejecución del puente prometido hace dos décadas.
La CHD del Duero respondía a esta petición en un escrito en el que indicaba que «se está volviendo a estudiar la posibilidad de llevar a cabo la construcción de un nuevo puente de acceso a Remolina; para lo que se está realizando un minucioso estudio de detalle del aliviadero lateral de la presa de Riaño, con el apoyo de la Dirección General del Agua y el Centro de Estudios de Experimentación de Obras Públicas (CEDEX), con el fin de precisar al máximo las afecciones que se pudieran producir, en un futuro, debidas al funcionamiento de dicho aliviadero. En base a los futuros resultados de este estudio, se tomarán las medidas oportunas».
Ante la necesidad de dar una mayor visibilidad a la vieja reivindicación de Remolina, se ha convocado una concentración ciudadana para el próximo 19 de abril -sábado- a las 13:00 horas junto a la central hidroeléctrica, al lado del puente. Argumentan que «hace 18 años se prometió un nuevo puente para Remolina», pero que nunca se ejecutó y que «el acceso sigue siendo peligroso e indigno».
El Boletín Oficial del Estado (BOE) recogía el 8 de julio de 2008 la «orden ARM/1964/2008, de 16 de mayo, por la que se formula declaración de impacto ambiental del proyecto Nuevo puente sobre el río Esla aguas abajo de la presa de Riaño en Crémenes (León)», siendo un proyecto promovido por la CHD y del que se informaba favorablemente. El citado BOE recoge que «el nuevo puente a construir vendrá a sustituir a un puente ya existente, situado a unos 100 m aguas abajo de la presa, que tanto por su ubicación como por sus características estructurales y estado de conservación, presenta deficiencias en materia de funcionalidad y seguridad al tránsito».
Cabe recordar que en el año 1985 la CHD publicaba, también en el BOE, la resolución por la que se fijaban «las fechas y horas para- el levantamiento de actas previas a la ocupación de bienes y derechos, montes de utilidad pública -debidamente desafectadas- en los términos de Huelde, Las Salas y Remolina, del Ayuntamiento de Crémenes (León), afectados por la expropiación parcial motivada por las obras del embalse de Riaño». Montes y terrenos que en su momento fueron expropiados para hacer la presa -originalmente Presa de Remolina- y que en el caso de la citada junta vecinal se trató de Cabrero y Cozas, con una superficie de 8,90 y calificación de erial y pastos.
La aprobación y construcción del embalse fue traumática para la comarca, sus pueblos y sus gentes, que ahora simplemente piden un nuevo puente, mejor y más seguro. El proyecto inicial contemplaba una inversión de 1,8 millones y un plazo de ejecución de 24 meses, y un nuevo puente de 95 metros de longitud, «una losa de hormigón postesado, cuyos estribos y pila central se emplazarán fuera tanto del cauce del río Esla como del canal de descarga de la presa de Riaño». En su momento hubo una adjudicación, pero la desaparición de la empresa obligó a relegar esta infraestructura que Remolina sigue demandando.