Sin Saeid, Juan Castro, Darío Sanz ni Katic afrontaba un XI Torneo Nacional de Torrelavega de gran cartel un Abanca Ademar que ya de por sí con todos sanos tiene una rotación muy corta en primera línea.
Una situación propicia para poder llevarse algún varapalo que no habría que tomar muy en cuenta estando en esa situación y en pretemporada, pero que acabó convirtiéndose en una forma de inyectar una gran dosis de confianza a la escuadra ademarista.
Eran pocos, pero dejaron unas sensaciones inmejorables en un torneo en el que los partidos duraban 40 minutos, y en el que el Ademar ganó 21-25 en una semifinal que dominó de principio a fin al anfitrión, un Balonmano Torrelavega que el año pasado peleó por Europa y este tiene el mismo objetivo. Además el equipo leonés acabó sorprendiendo tras un partido muy igualado en la final a uno de los favoritos al subcampeonato liguero, el Bidasoa, al que se impusieron por la mínima (21-22) para proclamarse campeones.
Eran partidos de 40 minutos. A Torrelavega le dominaron de principio a fin, la final fue en todo momento igualada
Sin apenas rotación y con algunos jugadores disputando un gran número de minutos, los de Dani Gordo se reafirmaron en un partido sin apenas puntos negros y donde se acumularon las cosas positivas o esperanzadoras.
Empezando por la sobresaliente actuación de un Carlos Álvarez que tiene condiciones para conseguir que no se eche en falta a Antonio, teniendo que jugar incluso en ocasiones de lateral zurdo pues no hay relevo ahí para Wasiak, y brillando y marcando siete tantos ante Torrelavega y cinco en cinco lanzamientos ante el Bidasoa.
Quizá de él se espera eso, pero quien dio el paso adelante que necesita el equipo es el canterano Miñambres, atrevido y acertado en el lanzamiento, pero también en una dirección donde se le nota aún más su progresión.
Wasiak demostró su gran capacidad de pase, Santista estuvo muy efectivo y el americao Hoddersen debutó
Junto a ellos los destellos de Wasiak, al que le cuesta en defensa pero deja motivos para ser optimista en tareas ofensivas, en especial por su calidad en el pase y visión de juego; la efectividad en tareas ofensivas de un Santista que es precisamente ese un aspecto que debía trabajar y al que en general se ve más centrado; el acierto en el lanzamiento en semifinales de un Casqueiro que como siempre cumplió en el ‘dos’ permitiendo ahorrarte un cambio ataque defensa y colocando a Miñambres atrás en el exterior; la solidez que pueden aportar en el centro de la defensa Alberto Martín y Popovic; un Oliveira que se destapó con tres grandes lanzamientos en la final tras estar errático en ‘semis’ en tareas ofensivas, e incluso la decisiva actuación en el último tramo ante Bidasoa del portero Kilian, cuando hasta entonces la falta de aportación bajo palos el único lunar del equipo.
Además el choque sirvió para que debutara el extremo norteamericano Samuel Hoddersen,cuya incorporación adelantaba este sábado La Nueva Crónica, y para que acumulara minutos en defensa Samu Saiz, no siendo ni siquiera necesario un gran protagonismo de un Milosavljevic que acumulará mucha más responsabilidad cuando lleguen los partidos oficiales,pero que en esta ocasión tuvo un papel secundario.