Buenas noticias en la Ponferradina. Las pruebas médicas practicadas en las últimas horas sobre Borja Fernández descartan una lesión grave. El medio centro tuvo que abandonar el partido contra el Arenteiro en el descanso aquejado de un pinchazo, pero el alivio es total en El Toralín al no detectar una nueva rotura que lo vuelva a alejar del césped durante meses.
Todo apunta a que el vigués sufrió una sobrecarga por el cambio drástico de su situación: de apenas participar durante múltiples jornadas a jugar tres partes completas consecutivas. De hecho, ya en los días posteriores al partido contra el Ourense CF hubo algunos ejercicios en el Anexo en los que tuvo que dar un paso a un lado por fatiga muscular.
Sin embargo, pese a que su titularidad ya no era ‘obligada’ como contra el equipo del Couto por las bajas, Javi Rey decidió apostar nuevamente por él de partida en un escenario muy exigente a nivel físico como Espiñedo. Cerca del final del primer acto sufrió un pinchazo que soportó hasta el descanso, cuando fue reemplazado por Doué. Eso sí, ya había dejado su sello con el que terminó siendo el gol de la victoria.
Descartada cualquier lesión grave, Borja Fernández comenzará este miércoles la semana de entrenamientos con ejercicios específicos que le permitan realizar un regreso seguro a la normalidad. No obstante, todavía es pronto para saber si podrá estar disponible el próximo fin de semana contra el Lugo, situación similar a la de Vicente Esquerdo. Habrá que estar pendientes de sus evoluciones durante los próximos días para averiguar con cuántos centrocampistas podrá contar el cuerpo técnico este domingo en El Toralín.