De la tradición familiar o el azar hasta los Juegos Olímpicos

El piragüista Guillermo Del Riego y los esgrimistas Andrés y Javier García Delgado recuerdan en La Bañeza su aventura olímpica

18/07/2024
 Actualizado a 23/07/2024
https://youtu.be/9WcpE-_qa_o

Dos esgrimistas, los hermanos Andrés y Javier García Delgado, y un piragüista que se convirtió en el primer medallista olímpico leonés de la historia, Guillermo del Riego, pusieron fin en el centro cultural de las Tierras Bañezanas a las mesas redondas organizadas por La Nueva Crónica con deportistas de la provincia que han participado en alguna ocasión en los Juegos Olímpicos.

Si es complicado llegar a participar en uno, en el caso de Guillermo del Riego lo hizo por partida triple y en el de Andrés doble, siendo en cualquier caso el momento más especial para todos de sus carreras y el gran premio a una trayectoria que en unos casos empezó por tradición familiar y en otros por azar.

«Nuestro padre ya era maestro de esgrima, así que en nuestra casa en cuanto había una discusión sacábamos los floretes y yo empiezo con 7 u 8 años», bromeaba Javier García Delgado, explicando su hermano Andrés que su padre «fue de la primera generación de entrenadores de esgrima de España en los 70», y contando por su parte Guillermo del Riego su experiencia, completamente distinta puesto que «llegué casi de casualidad, pasaba en León por el puente de San Marcos, vi a los piragüistas por el río, bajé a ver que pasaba y así poco a poco empecé, el primer año ya fui campeón de España infantil y así seguí».

Montreal, Moscú y Los Ángeles fueron sus apariciones, con una medalla de plata y un sexto como peor participación de un Guillermo del Riego que reconocía que «la medalla cambia la vida porque trasciende más de lo que piensas», pero que explica que la competición en sí «es como todas, la diferencia es cuando terminas y ves las reacciones que provoca».

En Seúl y Barcelona estuvo por su parte Andrés García Delgado, que cuenta cómo «en los primeros era muy jovencito, tenía 21 años y casi fui de bultó, pero Barcelona fue la revolución deportiva de este país y nos permitió vivir una preparación de alto nivel», mientras que Javier aún recuerda cómo «perdí en mi pase a la final del diploma con un francés, que fue un poco polémico porque hubo problemas arbitrales que hoy no existirían al haber vídeo».

¿En cuestión de momentos inolvidables? Hay un momento que a nadie se le olvida. «Lo más bonito es la ceremonia de inauguración, no estás acostumbrado a un estadio de 70.000 personas, yo salí y tenía a la derecha a Arantxa Sánchez Vicario, Indurain, Mendieta… gente que tú veías por la tele y de repente eran compañeros tuyos», señala Javier, mientras Andrés reconoce que «lo que más recuerdo es la entrada al estadio, esa explosión y júbilo de público al ver a los deportistas, con gente muy emocionada e incluso llorando».

Pero, tantos días en la Villa Olímpica, dejan también muchas anécdotas fuera de la propia actividad, las cuales tienen para los leoneses de protagonistas a atletas... o incluso al actual Rey de España. «En Moscú recuerdo que a un finlandés, tras ser segundo en 10.000 metros, le fastidió mucho no haber ganado, venía en el autobús con nosotros a la Villa Olímpica y a mitad del trayecto le dijo al conductor que parara y se fue andando del cabreo que tenía», cuenta Guillermo del Riego, mientras que Andrés se queda con que «Felipe, entonces Príncipe, llegó con su compañero de vela y el bus en el que se subió para ir a la Villa era el nuestro, así que ahí nos fuimos todos a sacarnos la foto con él».

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