Mauricio Peña, que estuvo acompañado por compañeros fotoperiodistas del Bierzo y también por responsables de este periódico y representantes políticos de varios municipios, recordó cómo en el Bierzo fue precisamente donde bajó por primera vez a la mina, en Antracitas Gaiztarro, y allí fotografió a los mineros en su duro trabajo, como se puede ver en la fotografía que le respalda en la imagen superior, de esa explotación en el año 93.
«Fue con Victorino Alonso y estuvimos allí abajo nueve horas, es algo que se te queda grabado», afirma Mauricio que confiesa que su quería ir más allá, «ver mineros». «Todo el mundo tiene el concepto de que la mina son galerías y aquí son tajos de 60 centímetros, no más», dice. Y así es como capturó la instantánea del que llamaban el «tajo de los castigados». «Me quedé impresionado de cómo podían seguir trabajando y tirarse allí ocho horas recostados y cayendo el carbón por encima de ellos», reconoce el fotógrafo que afirma que «muchos de los que toman decisiones sobre la minería deberían pasar un par de días ahí dentro para que supieran lo que es».
Son fotografías «irrepetibles» que muestran en blanco y negro lo que las cámaras de los medios de comunicación ya no podrán volver a captar, lo auténtico. «Hoy en día la prensa no puede acceder a determinados lugares, lo mandan todo muy hecho, empaquetado», lamenta un fotoperiodista por profesión que, como recuerda el director de La Nueva Crónica, David Rubio, «un día salió por la ventana de su casa porque hacía falta gente en el Diario de León, se presentó en la redacción y desde entonces cambió su vida y también la historia del periodismo en León».
Tres décadas de fotoperiodismo
Casi tres décadas de fotoperiodismo que recogen lo políticamente incorrecto, la norma de una profesión que trabaja con la realidad, tal y como es. Algo que se refleja en una de las instantáneas a las que Mauricio guarda «un cariño especial» y la que, a su juicio, mejor muestra la crisis del sector de la minería del carbón. Cámara al hombro, el fotoperiodista acompañó a los mineros al vestuario al salir de la bocamina el día del cierre de Hulleras de Sabero e inmortalizó la expresión de uno de ellos que, desnudo, «tira toda su ropa y se marcha sabiendo que no va a volver».
«No es cuestión de tener una buena cámara de fotos, lo de Mauricio va mucho más alla. La provincia de León tiene 2.000 pueblos, 212 ayuntamientos y 49 fotografías, las que nos regala este fotógrafo», apunta su fiel escudero, Fulgencio Fernández, que añade la poesía en el libro León entre dos siglos, editado por este periódico.
Por su parte, el concejal de Cultura de Ponferrada, Santiago Macías, destaca el valor de la muestra como «la memoria de los últimos años del siglo XX y los primeros del XXI con imágenes que tenemos todos en la retina pero que han sido ellos los encargados de perpetuar». Según subraya, un testimonio para «tener presente quiénes somos y de dónde venimos».
Por su parte, el director general de La Nueva Crónica, Raúl de las Heras, confía en que la exposición «sea del gusto de los ponferradinos y que tenga el mismo éxito que en León y Astorga donde la han visitado 11.000 personas». Una colección única con la esencia de un fotógrafo, Mauricio Peña, que ya es historia en la provincia, y que además la sigue haciendo cada día. Uno de esos que casi ya no quedan, de los que duran para siempre.