Su nombre vulgar, proviene de la peculiar forma que tiene de obtener su alimento. Su alimentación se basa íntegramente en huesos y restos óseos que deja caer desde las alturas, para que se rompan contra el suelo o las rocas. Durante mucho tiempo se pensaba que lo hacían para poder acceder al tuétano de su interior. En realidad lo hacen para fragmentarlos en trozos más pequeños que poder ingerir, pudiendo tragar restos de hasta 20 cm de tamaño.
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La Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos lleva varios años intentando que esta especie vuelva a surcar los cielos de los Picos de Europa. Ejemplares soltados en la zona Asturiana parece que se han asentado aunque de forma temporal, en la zona de Valdeón. Con ejemplares cedidos por el gobierno de Aragón desde la Fundación intentan crear un núcleo de población estable en esta cadena montañosa, de la que desaparecieron hace casi 70 años. Algunos ejemplares divagantes, procedentes de los Pirineos, fueron vistos en varias ocasiones, pero nunca llegaron a asentarse.
En la actualidad unos 23 ejemplares surcan los cielos de los Picos de Europa, cinco de los cuales han sido soltados este año. Sin embargo pese a la labor de la Fundación y de las autoridades el programa de recuperación de esta especie no está siendo nada fácil. A principios de este verano un ejemplar fue hallado muerto en Caín. Era 'Sidney', un ejemplar soltado el año anterior.
El quebrantahuesos es una especie en grave peligro de extinción en toda la unión europea. En España llegó prácticamente a desaparecer. A finales de los años 80 la población llegó a caer hasta las 30 parejas. Desde entonces no ha hecho más que crecer, pero aún está muy por debajo de unos umbrales mínimos que hagan a la especie salir del peligro.