Riello, en la comarca de Omaña, vivirá este sábado 1 de marzo su tradicional ‘Zafarronada’. El programa festivo dará comienzo a las 19:30 horas con el encendido de la hoguera que dará paso a la Zafarronada. Esquilas, cecina, fuego, y magia llenarán la localidad, que continuará la fiesta con sopas y baile en el salón del pueblo.
Riello es un municipio de tradiciones y, en esta, tampoco falla. Manda la tradición que la Zafarronada se celebre el sábado antes del martes de carnaval, así se hace año tras año desde que se recuperó en 1987.
La Zafarronada de Riello se caracteriza por el encendido de la hoguera en la plaza, siendo el acto central. En ella, salen a escena los principales actores de esta tradición: los zafarrones. Se trata de uno seres vestidos de blanco que tapan sus caras con máscaras oscuras. Suelen llevar abarcas de piel, cinturón y correas de las que cuelgan cencerros y grandes esquilones, cuyo sonar, alertan de su paso por las calles del pueblo. También portan un saco de ceniza, que esparcen a su paso. Otros actores de esta tradición son el toro y el torero. Antorchas naturales, de ramas y raíces de urz, son otra de las características de este rito. Encendidas en la hoguera, crean a la luz del fuego retorcidas sombras.
Ahuyentando malos espíritus
La Zafarronada de Riello, al igual que otros carnavales ancestrales, marcaba el fin del invierno y la esperada llegada de la primavera, predominando en ellos los encendidos de hoguera. Las fuerzas del mal se combatían con fuego y tras la oscuridad propia del invierno la primavera renacía. Lo que pasaba por el fuego se volvía puro, el fuego cerraba el ciclo oscuro y tenebroso del invierno, ahuyentaba a los malos espíritus. Las fuerzas del mal se combatían con él, y tras la oscuridad la primavera resurgía y traía consigo nueva vida.
Interés turístico Provincial
La Zafarronada fue declarada como fiesta de interés turístico provincial por cumplir diferentes requisitos como superar los 30 de años de antigüedad, o suponer la recuperación de una tradición centenaria, que los elementos en los que se basan hagan de la celebración un acontecimiento singular respecto a las que se celebren en otras localidades, o tener una marcada tradición popular siendo el motivo exclusivamente de arraigo popular. Requerimientos que de sobra cumple esta celebración omañesa.