El escultor Aniceto Marinas (1866-1953), ante el incumplimiento de los plazos de entrega opta por proponer otro sistema de fundición, cambiando a la «cera perdida», lo que imposibilitaba que la fábrica de Cañones de Sevilla se hiciera cargo de la misma. El ganador del certamen dirige una misiva al Excmo. Presidente, Sr. D. Modesto Hidalgo Pérez, de fecha 14 de Julio 1898, donde: «…manifestándole mis gestiones sobre la estatua de Guzman el Bueno para que esta se fundiera por el procedimiento á cera perdida único medio de conseguir la completa exactitud del modelo. Hoy tengo el gusto de participar a V. hé conseguido se pueda por dicho procedimiento […] pues en Sevilla no tienen consignación alguna para la fundición». [ADPL, Caja 20104-8 (Doc.71)]


«Muy Sr. nuestro y de nuestra mayor consideración:
Con la presente tenemos el honor de manifestarle que, habiendo sido designada por R. O. esta su casa para fundir en bronce por el procedimiento llamado á cera perdida, la estatua de Guzman el Bueno que debe erigirse en esa ciudad, el autor del modelo original señor Marinas lo remitió a esta su casa en cuyos talleres de Barcelona se halla ya, y en los cuales han empezado los trabajos para reproducirlo y montarlo en cera, con el objeto de proceder seguidamente á su retoque y demás operaciones necesarias hasta dejar la obra completamente terminada». [ADPL. Caja 20104-8 (Doc.78)]
Despunta el final de siglo XIX (1899) y «la estatua de Guzmán el Bueno está en el mismo estado, esperando sean retocadas las ceras» por el escultor Marinas; así pues, la Fundición Masriera y Campins advierte al Presidente de la Diputación de León que «esta clase de trabajos no puede esperar mucho tiempo sin correr el riesgo de estropearse, repito una vez más se haga efectivo el segundo plazo de 6000 pts.». Igualmente informa que el peso será de 2,5 a 3 Mil Kgr.
El Arquitecto provincial emite un oficio, esta vez con fecha 7 de febrero del actual, dirigido al Vicepresidente de la Comisión provincial en el que manifiesta su preocupación, dado que si la «estatua de Guzman pesará de 2.500 a 3.000 Kilogramos; procede que la Comisión provincial comunique al Sr. Gabriel Abreu, Arquitecto autor y constructor del pedestal de la estatua el peso de la misma, a fin de que presente a dicha Comisión el proyecto y presupuesto del andamiaje o castillejo para la elevación y colocación de la estatua sobre el pedestal…».
Desde que se iniciaron los trámites para la erección de la estatua de Guzmán El Bueno, no se tenía noticias de la participación en el mismo del Consistorio leonés, pero el 18 de febrero del vigente año el Alcalde Constitucional de León, D. Perfecto Sánchez Puelles, dirige una carta al Sr. Presidente de la Excma. Diputación, donde muestra su preocupación por dejar solventado otro apartado esencial que no figuraba entre las prioridades de la Comisión provincial: «Aprobado por el Excmo. Ayuntamiento el adjunto plano del proyecto de verja para la Glorieta de Guzmán (El Bueno), recuerda esta Excma. Corporación en un gesto de merecida cortesía, remitirlo á esa Excma. Diputación de la digna presidencia de V. S. por si tiene alguna observación que hacer, toda vez que se trata de una obra que completa con otra costeada con fondos provinciales». [ADPL. Caja 20104-8 (Doc.78)]

Mientras esto sucede en León, es ahora el escultor Marinas quien desde Madrid apremia al Sr. Vicepresidente de la Provincial, D. Félix Argüello Vigil (con el envío de dos cartas, la segunda con fecha 2 de marzo del actual, donde requiere el pago del 2º plazo para no tener que demorar por más tiempo la fundición de la estatua de Guzmán). El 11 de Marzo del vigente, la Comisión de Fomento se dirige al escultor Aniceto Marinas para informarle que por cargo del Vicepresidente de la Comisión provincial: «…tengo el gusto de contestar a V. la suya de 2 del corriente manifestándole que puede V. girar contra esta Diputación la cantidad de 5.933, 85 pts. importe del 2º plazo». A partir de este momento, el creciente protagonismo que adquiere el Arquitecto provincial, tras hacerse cargo de los trámites que faltan para llevar a buen puerto la erección de la estatua de Guzmán (el Bueno), quedará patente: primero en la carta que recibe del Arquitecto director, D. Gabriel Abreu, donde expone: «Mi estimado amigo y compañero: Recibí oportunamente su carta y los datos […] El día 10 del corriente hizo seis meses que se efectuó la recepción provisional del pedestal y según el contrato queda por hacer la definitiva y abonarme el 2º plazo […] A la mayor brevedad remitiré el proyecto de castillejo y el aumento de cimentación»; y segundo, desde el momento en que la empresa Masriera y Campins desvía hacia su persona la información del estado en que se haya el proceso de fundición. Consecuencia directa de este cambio, es la carta que el 28 de marzo del actual dirigía a D. Francisco Blanch y Pons, donde dice: «nos cabe la satisfacción de participarle que ha llegado á esta el escultor Sr. Marinas y está ya trabajando en el retoque final del modelo en cera […] Confirmamos que no ocurriendo ningún percance, la estatua quedará terminada con tiempo para que la inauguración del monumento tenga lugar para el próximo verano».
¡Por fin se ponía fecha a la tan esperada inauguración (verano de 1890)! No obstante, antes de que se descubriera la estatua de Guzmán (El Bueno) se debía proceder a la recepción definitiva del pedestal, y redactar un escrito fijando «el día nueve de Mayo de mil ochocientos noventa y nueve, a las nueve de la mañana […] reunidos los tres Sres. D. Modesto Hidalgo, Diputado provincial y delegado por la Comisión provincial […] D. Gabriel Abreu y Barreda Arquitecto autor del proyecto y el Arquitecto provincial…». Pero el día fijado esta no tuvo lugar, y la Comisión de Fomento en un informe posterior, dejó constancia que la recepción definitiva del pedestal se había supendido «por no haberse presentado el Sr. Abreu, ni ninguna otra persona en su nombre». Las razones de su ausencia se conocerán en el Capítulo IV.