Los truenos de Enriqueta

La última de La Nueva Crónica

26/02/2025
 Actualizado a 26/02/2025
| MAURICIO PEÑA
| MAURICIO PEÑA

La voz de Enriqueta sonaba, como siempre, como un trueno. Y su queja como el rayo que no cesa de quien pone la dignidad por bandera: «En vez de organizar tanto baile, que también está muy bien que los haya, sería necesario que recuerden que los jubilados tenemos derecho a muchas otras cosas que cubran nuestras necesidades básicas, anteriores al baile, desde unos urinarios públicos a una sanidad digna que cubra todas las dolencias y carencias o unas actividades en las que ningún pensionista se tenga que quedar sin disfrutarlas porque su pensión es de miseria y no llega para pagar esa parte que exigen para inscribirte».

En otros ‘truenos’ va dejando constancia de otras discriminaciones, apenas imperceptibles para quienes no las sufren –¿cómo pueden estar poniendo en un salón de plenos unos bancos sin respaldo?, ¿para que no vayamos?– pero tan reales como que cada día afectan a ese colectivo del que sí se acuerdan cuando se acercan las elecciones, recorriendo residencias una por una, convenciendo a ‘monjinas’ para que los lleven hasta las cercanías de las urnas. Con el voto en el bolsillo, por supuesto.

Tal vez lo triste es que el camino más eficaz para engañar a sus necesidades y parecer muy cercanos a su problemática siga siendo una orquestina, un baile y unos pinchos. Antes le llamaban pan y circo. 

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