Hans Magnus Enzensberger tituló su biografía del leonés Buenaventura Durruti ‘El corto verano de la anarquía’. Bastantes años después un artículo de opinión en la prensa leonesa resumía el breve mandato de Gregorio Pérez de Lera como ‘el corto verano de la victoria’ y es que eso fue lo que duró el mandato del joven socialista leonés al frente del Ayuntamiento de León.
Era 1979, el 3 de abril fueron las elecciones y dos semanas después la toma de posesión. Y allí andaba Fernando Rubio en sus últimos meses de reportero en la prensa leonesa, que recuerda perfectamente aquellos días ‘extraños’, recogidos en la prensa con sus fotos el 20 de abril, bajo el título ‘Constituida la Corporación Leonesa’. "El socialista Gregorio Pérez de Lera, treinta y un años y profesor de Filosofía y Letras, es desde las once y media de la mañana de ayer, el nuevo alcalde de León. La mesa de edad se formó con la concejal más joven, Esther Santas (PSOE) y el más viejo, Arturo Sabio (PCE), que fue el encargado de pronunciar la frase de ritual ‘Queda constituido el Ayuntamiento de León’, levantando, a continuación el brazo con el puño cerrado, haciendo el saludo comunista.
La elección de Perez de Lera estuvo refrendada por los 10 concejales del PSOE y 4 del PCE El otro candidato, Juan Morano Masa sólo consiguió los votos de sus concejales de UCD y la abstención de Coalición Democrática de José María Suárez".
Parecía que tenía cuatro años por delante aquel joven socialista de Santa Lucía de Gordón, un tipo conciliador, como demostró ya en sus primeras palabras; cuando a la frase de Sabio añadió "pero, que nadie se asuste" para entonar "un canto a la buena voluntad y un llamamiento al resto de los partidos para colaborar y trabajar para todos los leoneses como manifestó: por encima de diferencias ideológicas y de colores de partido está el interés de la comunidad".

Dice Fernando Rubio, buen conocedor de nuestra historia, que le recordaron a otras palabras de otro socialista, Manuel Azaña, en 1938: "Todos los españoles tenemos el mismo destino. Un destino común, en la próspera y en la adversa fortuna. Cualesquiera que sea la profesión religiosa, el credo político, el trabajo y el acento. Y que nadie pueda echarse a un lado y retirar la puesta. No es que sea ilícito hacerlo: es que además, no se puede". Y después del acto, como otra declaración de intenciones, los 14 concejales del equipo de Gobierno acudieron al cementerio de León a colocar un ramo de flores en la tumba del último alcalde de la II República: Miguel Castaño, fusilado en León.
Pero aquella paz y concordia no llegó y pronto llegaron unas jornadas convulsas cuando la Junta Electoral aceptó algunas reclamaciones y decidió que se repitieran las votaciones en varias mesas electorales y el resultado cambió la correlación de fuerza al perder un concejal el PCE; y accediendo a la alcaldía Juan Morano, de UCD, aunque no fue su partido el que ganó el nuevo edil.
Ocurrió un hecho insólito y que parece que ha tenido mucho que ver en negativas posteriores a la repetición de votaciones en mesas electorales. Resultó que la aplicación de la Ley D’Hont y el estudio minucioso de los famosos restos se dieron cuenta de que era posible arrebatarle un concejal al PCE si los votantes de UCD hacían trasvase a otro partido, como les recomendaron y debieron hacer caso pues cambió la composición del ayuntamiento y accedió a la alcaldía, en octubre, Juan Morano. Poco más de medio año estuvo en el cargo Gregorio Pérez de Lera, a quien Fernando Rubio recuerda así (ya que posteriormente falleció muy joven, con 51 años): "Mis recuerdos de aquel día que ‘las izquierdas’ se hicieron con la alcaldía de León están marcados por la un sentimiento de ilusión, esperanza y un poco de inquietud, como es habitual cuando se produce un cambio. Gregorio ‘Goyo’ Pérez de Lera fue una gran persona, un excelente político y alcalde, con quien tuve la suerte de compartir muchos gratos momentos. Mi relación con él fue absolutamente cordial, antes, durante su corto mandato y después como creo que se refleja en las fotografías que le hice. Además de haber nacido el mismo año. Éramos ‘quintos’, que era algo que entonces creaba un vínculo de cercanía, como los amigos de la mili".
Aquella situación abrió un debate en la ciudad ¿Era legal? Por supuesto, lo había decidido la Junta Electoral; ¿era ético?, parece que conocer unos resultados que en la primera vuelta no se podían adivinar permitió jugar "con cartas marcadas". Pero el bueno de Rubio reflexiona sobre que se planteara un plano ético, "algo que en la actualidad ni está ni se le espera".
Fue el corto mandato de Pérez de Lera, este 2025, se cumplen los 32 años de su fallecimiento. «Su paso, por este mundo, fue breve pero su huella aún perdura en la historia leonesa y como escribió Chencho en su obituario: «Goyo Pérez de Lera asumió los ejemplos de Miguel Castaño para proyectarlos al futuro, un futuro de paz, respeto, convivencia y progreso» , remata quien también le conoció de cerca y le fotografió, Fernando Rubio.