Despedimos marzo, el mes de la mujer, que nos lleva a una nueva mirada sobre alguna vertiente femenina... en los años 70, los de Fernando Rubio como fotoperiodista en León. Y ‘viajamos’ al mundo del deporte donde, vaya por delante, la mayoría de las que lo practicaban fueron verdaderas pioneras y el salto hasta la actualidad es realmente en el vacío.
Rubio no puede evitar la comparación con la situación actual y posa la mirada en un aspecto tal vez poco habitual, no era lo mismo la capital que la provincia. "La educación física y el deporte, están o estaban ligados a la ciudad y no al campo. En el mundo rural no había deportes como tales, ya que los quehaceres diarios, en todas las estaciones del año, eran suficientemente duros como para no sólo forjar el espíritu sino también el cuerpo de sus habitantes. Actividades como cazar y pescar o montar a caballo no eran deportes, en sentido estricto, sino maneras de sobrevivir, conseguir alimentos y movilidad; y no eran habituales entre las mujeres". El siglo XX fue testigo de profundos cambios en este mundillo ante la masiva migración de las zonas rurales a las urbanas. "Este fenómeno transformó el estilo de vida de millones de personas, alejándolas de las labores agrícolas y ganaderas, que requerían un alto nivel de esfuerzo físico; añadiendo que la introducción de maquinaria en la agricultura, industria y otros sectores redujo la necesidad de trabajo físico intenso. Se podría recordar que en la lucha leonesa el entrenamiento era fundamentalmente el trabajo; pero tampoco luchaban las mujeres en los 70."

Ante este nuevo escenario y el paso del tiempo, los leoneses comenzaron a practicar deportes para mantenerse en forma, mejorar su salud y prevenir enfermedades asociadas al sedentarismo. "El deporte se convirtió en una herramienta fundamental para promover hábitos de vida saludables. Y también cumplió una función social, proporcionando espacios de encuentro y entretenimiento. Los clubes deportivos y las competiciones se convirtieron en importantes centros de socialización. Pero, había vida deportiva, para hombres y mujeres, antes de la década de los 70", recuerda Rubio, quien apunta que "la promoción del ejercicio físico y el deporte femenino, existe en España desde principios del siglo XX. En 1938, Pilar Primo de Rivera crea la Regiduría Central de Educación Física, con la finalidad de que ‘la mujer gozara de los mismos beneficios que ésta reporta al varón, y como complemento de la educación intelectual, moral y religiosa". Aunque con unos argumentos que resultan cuando menos extraños para hablar simplemente de deporte: "Nuestra principal preocupación fue y es que nuestra Educación Física tenga como base un fondo espiritual... he aquí la meta de nuestra Educación Física: el perfeccionamiento del cuerpo, a fin de que pueda mejor servir los intereses del alma que en él se encierra". ¿Y llegados a los setenta? En los recuerdos de Rubio viven como una década en la que se fue imponiendo la normalidad de competir. "La incorporación de la mujer a todo tipo de deportes (en la ciudad) se consideraba absolutamente normal porque en algunos ya lo estaba, gimnasia, baloncesto, balonmano, hockey, voleibol y, en otros, como el fútbol y el ciclismo, empezaban su lenta andadura. Tuve la suerte de conocer, convivir y fotografiar a esas jóvenes leonesas en acción. Esas Imágenes se difundían en el periódico y promovían esas aficiones y acercaban al resto de la sociedad a esas ‘guerreras’ del deporte". Lo que no impide que aquellas que practicaban entonces deporte federado tuvieran que escuchar algunas bromas, entonces molestas, hoy de muy mal gusto y hasta delictivas.
Y rescata de su archivo Fernando Rubio un completo retablo de leonesas que practicaban diferentes deportes, caras para muchos conocidas... "y, seguramente, en algunos casos permitirán a jóvenes deportistas de hoy encontrarse con una pionera en casa... pues había muy pocos testimonios gráficos de estas prácticas deportivas". También atestiguan las fotos que había algunos deportes más femeninos, como la gimnasia (hoy rítmica) en la que se pueden ver las gradas del pabellón llenas mientras las de la vieja Puentecilla están vacías para el fútbol. Y constata esta escasa presencia a través de las páginas de la 'Historia del fútbol leonés', del director de este periódico, David Rubio: "Es extraña esta escasa presencia pues en León tenemos a las que fueron pioneras de este deporte en toda la comunidad autónoma, cuando no había más equipos femeninos en todo Castilla y León que el Huracán de Trobajo y el Puente Castro. Todas las jugadoras, con las que he hablado, sienten envidia del reconocimiento actual del fútbol femenino mientras, en cambio, ellas tenían que soportar insultos y risas de ignorantes que se creían dueños del fútbol en particular y del mundo en general".