El Musac celebra esta semana su vigésimo aniversario después de un 2024 que acercó al espacio a casi 90.000 personas; «una cifra récord en los últimos 15 años desde que se implantó el pago de entrada». Así lo explica su director, Álvaro Rodríguez Fominaya, durante el programa Entre Nosotras emitido por Cope León en colaboración con La Nueva Crónica y 987tv.
Aunque han pasado poco más de tres años desde que el canario aterrizara en León, su relación con el centro se remonta a los primeros años del mismo, cuando participó en la coproducción de la exposición de Shirin Neshat. Una de las 288 muestras que ya han podido visitarse en el centro desde su inauguración hace 20 años. «Cuando hablamos de instituciones culturales, 20 años no son nada», relata el director: «Los museos necesitan tiempo para desarrollar un proyecto e implantarlo».
En sus palabras, «el Musac siempre ha tenido la línea de excelencia». Entre sus primeros pasos, el director destaca la inversión en una colección que cuenta con obras de Pipilotti Rist, Pierre Huyghe o Alfredo Jaar. También, pone de relieve exposiciones como la de Ugo Rondinone, el propio Huyghe y, más recientes, Ana Mendieta y Ai Weiwei. A ello se suman también la última donación por parte de Yasumasa Morimura y las próximas exposiciones de Luis Moro, Secundino Hernández, Estudio Drift, que está a punto de estrenar su propio museo, y la famosa Yoko Ono, a la que el director ya había comisariado en el pasado y con cuyo estudio mantiene «una relación muy estrecha».
Fominaya, que ya ha vivido y trabajado en ciudades como Hong Kong, Londres y Córdoba, entre otras, llegó a León para dirigir el Musac en 2021. En noviembre de este año, cumple cuatro a los mandos de la institución y, sobre su línea de trabajo, confiesa haberse «centrado mucho en volver hacia la obra de arte, los artistas, y hablar de accesibilidad en las exposiciones». «En ningún caso ha habido una ruptura con las anteriores direcciones», expresa: «Evidentemente la programación es diferente, pero estamos hablando también de abrir el museo cronológicamente hasta los años 60 y de trabajar con la colección porque su historia es fundamental para poner en contexto lo que estamos haciendo».