Gracias a este encuentro de artes escénicas, María Giménez de Cala vuelve a Castilla y León con su propuesta más íntima y desgarradora. Bajo la dirección de Paco Montes, ‘Elizabeth Siddall’ propone un «viaje» que provoca en el espectador una reflexión sobre la mujer artista en una época donde estas mujeres eran invisibles.

Si su anterior montaje ‘Esperanza’ se apoyaba en la transformación física que exigía a la actriz, ‘Elizabeth Siddall’ esa transformación es más emocional. «Es que sientes como que Elizabeth me hubiera elegido a mí realmente, porque yo atravesé por una época en la que tuve una enfermedad, viví una ruptura sentimental de muchos años y me encontré sumida en una depresión de la que tenía que resurgir. Además, hacía tiempo que no actuaba y cuando no actúo me muero de pena. Me apunté a un taller de Shakespeare, tuve que hacer de Ofelia y de repente vi su imagen flotando en el río según el famoso cuadro de John Everett Millais y la verdad es que me impresionó mucho. Pasó el tiempo y un día visitando una tienda de antigüedades me encontré un libro sobre mujeres artistas olvidadas y allí estaba de nuevo la imagen de Elizabeth Siddall. Entonces no sabía que era la modelo del cuadro de Millais que representaba a Ofelia, el personaje que había representado en el taller de teatro unos meses antes. Mi idea era volver a montar una obra y empecé a investigar sobre ella, preguntando incluso a médicos especialistas en historia para saber cómo pudo afectar la enfermedad a su proceso creativo. De hecho es que me adentré en su mundo y me cautivó por completo, sintiendo la imperiosa necesidad de contar algo de esta mujer», declaraba Giménez en una entrevista a La Nueva Crónica con motivo del estreno del montaje en León.