«Profesor, jubilado, busca señora de alrededor de ochenta años que, de jovencita, trabajaba en taller de modista de la Calle Cascalería de León». Este cartel, colocado en algunos escaparates cercanos a la citada calle y sus talleres de modista despertó la curiosidad de mucha gente, la mayoría deseosos de descubrir historias tiernas y humanas, como la de los dos ancianos que caminaban de la mano y acabaron saltando a un mural una pared de Ciñera de la mano de Sergio Canga.
El cartel, escrito a mano, pronto saltó a las redes sociales, lo que seguramente buscaba el citado jubilado para ver si encontraba a la joven, y abrió los comentarios, que se multiplican. Por suerte, y por una vez, no se convirtió en un pozo de basura y son muchos más los que insisten en buscar una salida romántica, una historia entrañable como la primera lectura que sugiere el texto, que los que se van por las ramas y argumentan razones peregrinas como que «le debe una factura»o similares. Muchos se decidieron a llamar y el jubilado debe estar sobrepasado, no contaba con el eco de la noticia, y no han tenido mucho éxito quienes llamaban, que lo más que han logrado saber es que la joven que trabajaba en el taller de modista de aquella calle realmente era recadera, lo que complica más la cosa pues parece que «había muchas recaderas y se cambiaban con frecuencia» cuando encontraban otro trabajo;al margen de que parece que había varios talleres de costura en aquella calle por los años 60 y 70 del pasado siglo. Las modistas eran uno de los oficios femeninos más habituales en la época, como se puede deducir del hecho de que tuvieran incluso varias recaderas.

El profesor jubilado es un entrañable personaje de la cultura leonesa, ya jubilado hace años pero muy activo; de sólida formación, investigador y buen conocedor de la historia y la cultura leonesa, también tiene formación musical y gracias a ella ha compuesto algunos himnos a los que ha puesto letra, como el ‘alternativo’ de León que arranca caminando por los senderos de la historia:«Los soldados romanos, de la Legio VIIGemina, acampan entre dos ríos, el Torío y el Bernesga...».
También le ha dedicado otro a un pueblo de la comarca de Valmadrigal, en la que tendrá sus raíces nuestro personaje.
De lo que no cabe ninguna duda, para cualquiera que conozca al profesor jubilado, es que no existe ninguna maldad ni lado oscuro en su pretensión de encontrar a aquella recadera del taller de costura que un día conoció y ahora busca. Más bien tiene toda la pinta de esconder una de esas historias entrañables que nos alivian del barro diario de la información y circulan por las conversaciones de la hora de las tertulias al sol, cuando llegue.