Monserrat mató a Isabel Carrasco con tres disparos el 12 de mayo de 2014 en una de las pasarelas sobre el Bernesga a su paso por la capital leonesa. El veredicto que cerró el juicio de su asesinato no llegó hasta febrero de 2016 y con él, caso cerrado. Monserrat González, Triana Martínez y Raquel Gago, culpables. Atrás quedaba ya la investigación de un asunto que el director de cine Justin Webster se ha afanado en remover durante estos últimos años. "La película demuestra un amaño en el caso del crimen de Isabel Carrasco", afirma con rotundidad. Por ello se muestra «en cierto modo satisfecho», por haber podido concluir unos indicios que no pudo contar en la serie ; los mismos que le hacen sentirse «insatisfecho porque la justicia amañada no es aceptable».
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– ¿Podría reabrirse el caso?
– Lo veo complicado porque incluso los abogados de la familia de Carrasco, que quisieron indagar más y tener respuestas más claras de estas pruebas que habían sido ocultadas, se sintieron muy solos y al final no han podido saber más. La defensa no tiene interés en seguir investigando, ni la policía, la fiscalía, los tribunales...
La periodista Ángela Domínguez, uno de los muchos testimonios que aparecen en la película, sostiene que en León "había un ambiente propenso para que esto pasara". Abuso de poder, presiones, traición, venganzas, favores con moneda de cambio... Todo esto sale a la luz con la investigación del crimen de Isabel Carrasco, donde una parte importante de la búsqueda de información recae sobre la figura de los policía nacionales que llegan de Burgos para trabajar en el caso. Su figura también plantea cuestiones que no quedaron del todo claras una vez cerrado el caso. Y de ellas se ocupa Webster.
Para algunos el móvil del asesinato fue una venganza personal, pero no es así para el cineasta e investigador británico. "Es un crimen relacionado con el poder en las provincias y el ambiente que este crea en ellas", explica al respecto, lo cual une con "la necesidad que surgió de acotar rápidamente la investigación pero eso mismo abre las sospechas de que hay algo más que tres mujeres locas".
No toda la información que Webster encontró durante el proceso de investigación sirvió para algo. "También había muchos bulos a los que dedicamos muchos días para investigar pero que finalmente no pudimos demostrar como que Isabel Carrasco provocaba inspecciones de Hacienda o el asunto del acoso sexual a Triana por parte de Carrasco. Lo miramos mucho y tuvimos fuentes pero al final, no lo sé... Era todo muy débil y basado solo en el testimonio de Triana".
‘Muerte en León. Caso cerrado’ pretende dar continuidad al ‘cliffhanger’ - técnica narrativa que genera suspense- con el que se cerraba la serie, y volver a narrar la historia con material nuevo, incluyendo contenidos que para la serie fueron descartados pero que eran necesarios para contextualizar este final de la película, con la perspectiva que el tiempo y los nuevos rodajes han dado al equipo, y sobre todo, con un final más definitivo. "Encontrar estas llamadas no investigadas fue un problema. ¿Qué hacemos con esto? Intenté dar respuesta en la serie y fracasé. Siento que he llegado hasta donde he podido con la película y he fracasado, pero he fracasado mejor", incide Webster.
La película estará disponible en HBO a partir del 22 de marzo, pero antes se estrenará en Madrid el día 4, en Barcelona el 6 y en León, el 14 (en el Teatro San Francisco con entradas a la venta por 5 euros a partir del día 5). Aún quedan por delante 80 minutos en cuya recta final se abren las interrogaciones de ‘Muerte en León’. Sonia González, jueza instructora del caso del crimen de Isabel Carrasco, tiene la última palabra. Pero la conclusión la tiene que sacar el propio espectador. ¿Caso cerrado?