– Nueve ediciones en un año, traducido a cinco idiomas y publicado en doce países. ¿Se esperaba realmente el éxito logrado por su anterior publicación ‘Así se domina el mundo’?
– Me ha sorprendido porque no es normal que un libro de geopolítica y encima escrito por un español, que es todavía mucho menos frecuente, haya podido tener este éxito. Es verdad que cada vez el mundo, lo que sucede en todos los países, nos preocupa más, y muy especialmente me ha sorprendido, y además muy gratamente, por la gente joven, que está realmente inquieta por su futuro y por todo lo que está pasando en este planeta, que evidentemente les afecta de un modo todavía más importante.
– Me comentaba hace un año, con motivo de la presentación en León de ‘Así se domina el mundo’, que la primera redacción de alrededor de quinientos folios daba para un segundo libro, que es el que ahora ve la luz con el título ‘El dominio mundial’. ¿Prácticamente ya lo tenía escrito y sólo estaba esperando a que la editorial le diera luz verde para su publicación?
– Digamos que el libro actual casi son tres libros en uno. La primera parte, que son los elementos, los instrumentos que utilizan los poderosos para manipularnos, para controlarnos, la había escrito para el primer libro, aunque estaba en un borrador muy inicial, pero que efectivamente me ha servido para ir madurándolo y perfeccionándolo para digamos hacer un tercio del libro. Lo que pasa es que luego este segundo libro tiene otras partes totalmente novedosas.


– En realidad él es muy histriónico y sabe muy bien cómo manejar a la opinión pública y cómo aparecer todos los días en los telediarios. Pero eso no significa que no tenga una estrategia, que no sea una persona inteligente, que no sepa muy bien lo que tiene que hacer sobre todo en beneficio de su país. Hay que pensar que Estados Unidos estaba perdiendo protagonismo en el mundo, sobre todo con las grandes potencias que le están haciendo cada vez más la contra, muy especialmente China, y por lo tanto necesitaba recuperar ese poder que, como digo, estaba en cierto modo perdiendo. Por ello necesitaba un presidente del tipo de Trump. Lo que pasa es que aquí es cierto que nos llega una visión muy distorsionada que no coincide con la visión que tiene buena parte de la población estadounidense. La prueba es que en la elecciones de medio término no ha perdido número de votos, y aunque aquí se ha vendido como una derrota, en realidad, salió fortalecido en el Senado y en el número de gobernadores en todo el país.
– La otra vez que hablamos me dijo que la desestabilización de Europa no necesita ayuda exterior. ¿Sigue pensando que la Unión Europea pasa por uno de sus peores momentos?
– Sí, sin lugar a dudas. Además, es algo obvio y se ve con multitud de ejemplos. Hay que pensar que el país que se ha ido de la Unión Europea es ni más ni menos que el Reino Unido. Estamos hablando de uno de los tres países más importantes de toda la Unión Europea. Y además estamos viendo que cada vez hay una desunión mayor, por ejemplo en temas tan sensibles y tan importantes que afectan a los seres humanos como es todo el tema de la migración, cómo hay países que están abandonando incluso los acuerdos internacionales sobre migraciones para no conceder ningún derecho a los refugiados, o incluso cómo los países europeos están enfrentados en muchos escenarios, como puede ser el caso de Libia para ver qué se hace con el petróleo libio. Entonces vemos que esa unidad no acaba de llegar, y lo que es cierto es que si queremos competir en este mundo que cada vez es más agresivo, desde luego o lo asumimos o vamos a tener un futuro tremendamente incierto. Como he dicho en más ocasiones, a la Unión Europea no le va a quedar más remedio, si no quiere desaparecer, que reinventarse y además muy rápidamente.
– ¿Qué tiene que hacer España para no perder protagonismo con relación a sus socios comunitarios?
– Lo primero que tendríamos que tener son políticas verdaderas de Estado. Y para eso necesitaríamos a lo mejor menos políticos y más hombres de Estado. Porque si no tenemos políticas de Estado y las políticas son cambiantes en breves espacios de tiempo, pues no podremos consolidarnos como una potencia media, porque no somos de las más punteras del mundo pero tampoco de las más pequeñas, ni muchísimo menos. España figura entre los doce principales países prácticamente en todos los indicadores de desarrollo. Y por lo tanto deberíamos tener una voz todavía más importante de la que tenemos.
– ¿Qué papel cree que van a desempeñar los flujos migratorios en un futuro inmediato?
– Ya es un problema muy importante desde el punto de vista geopolítico, pero apenas estamos empezando con él. Porque hay que tener en cuenta que mientras en Europa estamos perdiendo población, y de una manera muy alarmante, enfrente de nosotros, a muy pocos kilómetros una vez que pasamos el Estrecho de Gibraltar, pues resulta que el crecimiento es desmesurado. Estamos hablando de países donde el número de hijos por mujer fértil es de más de siete, con lo cual quiere decir que todo el continente africano duplica su población prácticamente cada veinte años, y teniendo en cuenta las condiciones que allí existen sociales y políticas, pues eso va a ser otro impulsor a los movimientos migratorios masivos e incontrolados, que desde luego va a generar graves distorsiones geopolíticas.
– En esa rivalidad, sobre todo económica, que existe entre Estados Unidos y China por la hegemonía mundial, ¿qué papel va a jugar Rusia?
– Rusia intenta tener su parte de protagonismo, o por lo menos que no se la ignore en las decisiones internacionales. Pero no tiene la capacidad económica de Estados Unidos. Estamos hablando de que el PIB de Rusia es la décima parte del PIB de Estados Unidos. Y exactamente igual sucede con su gasto militar. Por lo tanto, aunque intenta rivalizar con esta gran potencia que es Estados Unidos, hoy por hoy no tiene la capacidad de hacerlo.
– ¿Qué incidencia tendrá el terrorismo en este nuevo orden mundial?
– El terrorismo seguirá siendo otro elemento distorsionador, pero hay que pensar que el terrorismo sobre todo es un síntoma de algo; es decir, es lo aparente de algo que está subyacente. Y lo que tenemos que atajar es precisamente esos procesos radicalizadores que terminan originando el fenómeno terrorista. Muchas veces se está siendo excesivamente permisivo con esos procesos radicalizadores.
– ¿Se ha sentido decepcionado por la decisión del actual Gobierno de Pedro Sánchez de paralizar su nombramiento como director del Departamento de Seguridad Nacional (DSN) por presiones llamémosle externas?
– De entrada siempre estaré agradecido a las personas que han pensado en mí para este cargo. Yo con eso me siento ya más que honrado, sobre todo pensando que soy un chico de barrio que nació en El Crucero y más en concreto en la calle Pérez Galdós. Yo no soy nadie, no tengo familia militar y tampoco tengo familia política. Quiero en primer lugar mostrar mi agradecimiento. Luego, es cierto y no sé si estás al corriente de que el pasado viernes Anonymous ha sacado a la luz unos cuantos informes clasificados y efectivamente yo desde el primer momento dije que había sido una operación de inteligencia muy brillante, muy bien llevada a cabo, y poco a poco se va demostrando que yo estaba en lo cierto y que lamentablemente hay muchas veces intereses foráneos que intentan gobernar o intentar dirigir los canales o digamos los rumbos nacionales, lamentablemente. Pero, como te decía antes, yo siempre estaré agradecido a todas esas personas que pensaron en mí para desempeñar este cargo de responsabilidad.