Quequé: "Sin ser yo abiertamente leonesista, aunque solo fuera por probar..."

Al volante de Hora Treintaypico está Héctor de Miguel, que mañana aterriza en León de la mano de José Cabrera, Fernando Moraño, Miguel Martín y la leonesa Marina Lobo

14/03/2025
 Actualizado a 14/03/2025
Héctor de Miguel , más conocido como Quequé, encabeza el equipo de Hora Treintaypico, un show que "surge de la necesidad, como casi todo". | MIGUEL CALVO
Héctor de Miguel , más conocido como Quequé, encabeza el equipo de Hora Treintaypico, un show que "surge de la necesidad, como casi todo". | MIGUEL CALVO

Harían falta varias páginas –si no es un libro entero– para únicamente resumir la trayectoria de Héctor de Miguel. Natural de Salamanca, lo cierto es que sus inicios tuvieron más que ver con la música que con el humor, aunque las canciones que presentó en el certamen Imaginarock en 1998 ya denotaban esa tendencia irónica y ácida que ahora tanto caracteriza al cómico. Después de eso, su ímpetu polifacético se ha ido ramificando hasta alcanzar diferentes polos: de la música al teatro, de ser participante en El Club de la Comedia a maestro de ceremonias en The Hole. De formar parte del programa de televisión Noche Hache a convertirse en el presentador de la Hora Veintipico de la SER. Todo ello ha forjado al humorista que hoy conocemos como Quequé.

De entre todas esas ramas, se asoma reluciente su predilección por la comunicación radiofónica. «Siempre ha sido el medio que más me ha gustado», confiesa pausado al otro lado del dispositivo: «He sido un friki de la radio y lo sigo siendo». Los cambios en el medio, sumados a las variadas formas de consumirlo en la actualidad, no hacen sino aumentar el encanto que Héctor de Miguel experimenta ante la radiodifusión. «Esa cosa maravillosa de escuchar el programa que te guste cuando tú quieras en YouTube...», suspira: «El mundo de la radio y el digital han hecho un maridaje perfecto y yo lo estoy disfrutando mucho». 

La literatura tampoco ha quedado fuera de su alcance. En 2008, debutó como prologuista en la publicación sobre algunas canciones de Joaquín Sabina, ‘Concierto privado’, escrita por su padre, el catedrático de Literatura Emilio de Miguel. «Hijo de un catedrático soy desde hace poco», apunta el cómico embriagando su timbre de una risa leve: «He sido hijo de un profesor de Literatura y seguro que me influyó estar siempre rodeado de libros en casa». De su progenitor señala que, «sobre todo», le marcó su enseñanza sobre el sentido del humor. «Y lo que es la ironía, que en mi familia se practicó siempre bastante», añade.

"El mundo de la radio y el digital han hecho un maridaje perfecto y yo lo estoy disfrutando mucho"

Este sábado, el teatro del Nuevo Recreo Industrial le recibe a él y al resto del equipo de Hora Treintaycinco; un espectáculo que traslada el estudio de la SER sobre las tablas del escenario leonés y que «surge de la necesidad, como casi todo». «Todos los componentes de este programa somos cómicos y cómicas y nos gusta estar sobre el escenario», relata: «Así nos pegamos una buenas comilonas por España, lo pasamos bien y nos quitamos el mono de escenario que tenemos todos». Acompañado en escena de José Cabrera, Fernando Moraño, Miguel Martín y la leonesa Marina Lobo, Héctor de Miguel trae a León un evento «que da un paso más allá, tanto en contenido como en atrevimiento y en mordacidad». Un evento en el que la interacción con los espectadores es asidua. «Hay secciones basadas en el programa que el público podrá ver en vivo e, incluso, a lo mejor me animo y canto», avanza el salmantino. 

No faltará ese hilo conductor que guía Hora Veintipico: chascarrillos, chistes y comentarios sin pudor a varias voces que le ponen el punto divertido al análisis de la actualidad. Una que, en los últimos meses, ha tenido como uno de sus protagonistas al propio Quequé. Sus bromas en directos sobre «dinamitar» la cruz del Valle de los Caídos y «apedrear» a curas pederastas le han hecho estar cerca de sentarse en el banquillo de los acusados. Todo por una controvertida chanza a la que siguió una –aún más– controvertida respuesta del juez, que hacía un paralelismo con «volar la plaza de Pedro Zerolo» y «tirar piedrecitas en el Orgullo».

Sobre la situación judicial en España, el humorista tiene claro que «sería muy atrevido dar una opinión generalizada». Pero la generalidad se torna particularidad cuando Héctor de Miguel habla de su caso. «La que me ha tocado a mí no la percibo muy bien y no creo que ese juez sea uno propio del año 2025 ni de la sociedad que hemos construido», expresa: «Creo que hay un problemita con eso; sobre todo, con cómo se llega a ser juez y quién llega a serlo». En sus palabras, «es el momento, con un gobierno que se dice progresista, de intentar cambiar» la situación. 

José Cabrera, la leonesa Marina Lobo, Quequé, Miguel Martín y Fernando Moraño. | PABLO PALACIOS
José Cabrera, la leonesa Marina Lobo, Quequé, Miguel Martín y Fernando Moraño. | PABLO PALACIOS

No es el único conflicto jurídico en el que el salmantino se ha visto inmiscuido últimamente. Hace apenas dos años, la Audiencia Provincial de Madrid le condenó a pagar una cuantiosa cifra a Alfonso Rojo por «intromisión ilegítima a su honor»; nomenclatura legal para hacer referencia a los insultos que el cómico profirió al periodista. Dos procesamientos en apenas tres años frente a las casi tres décadas de trayectoria del humorista es un hecho que induce a reflexionar sobre la libertad de expresión. «Nunca hay que dar los derechos por asumidos y siempre hay que lucharlos», opina sobre «algo que –considera– el feminismo tiene muy claro». «Nunca hay que dar por sentada la libertad o que, como tenemos derechos muy guays, los vamos a tener siempre», continúa: «Mi problema es que me creo que hay libertad de expresión, que hay libertad de creación artística y, como me lo creo, a veces pruebo a ver si es verdad y resulta que hay gente que cree que no». 

Del de los límites del humor opina que «es un debate muy aburrido» y expresa que «fundamentalmente, son los que marca el código penal». «También es cierto que en él puede haber cosas absurdas, como las injurias al rey o las ofensas a los sentimientos religiosos», sigue y su voz vaticina una burla: «En ese sentido, probablemente podrían existir también delitos como las injurias al presidente de la comunidad de vecinos y las ofensas a los fans de Star Wars». A su modo de ver, se trata de «cosas medievales y absurdas que no tienen ningún sentido y que este gobierno, al que se le está acabando el tiempo, está en posición de arreglar si quiere».

Al hilo de sus palabras, el también humorista Ignatius Farray siempre señala que lo contrario de la risa –del humor– «no es el llanto, sino el miedo». Una afirmación a la que Héctor de Miguel no pone pegas. «Estoy de acuerdo con el noventa y nueve por ciento de las cosas que dice Ignatius... Y con el uno por ciento restante, también», refleja: «Todo lo que dice me ha servido para aprender mucho y creo que ha hecho avanzar la comedia en España». El canario fue, junto a David Broncano, su compañaero de batalla durante las ocho temporadas de duración de La Vida Moderna, que llegó a su fin el 1 de junio de 2022, alcanzando el programa número mil. Fue en un episodio de 2017 cuando el mismo Quequé se esforzó en hacer hincapié en la conjunción que une Castilla y León para diferenciar entre risas cada región. 

"Mi problema es que creo que hay libertad de expresión, pruebo a ver si es verdad y hay quien cree que no"

Ya entonces estaba presente el leonesismo en el pensamiento del humorista, que, salmantino como es, tiene una opinión formada al respecto. «En mi cabeza, cualquier tipo de nacionalismo es una cosa bastante facha», considera: «Otra cosa es el soberanismo, que pueblos con una historia bastante larga crean que es mejor gestionar ellos mismos sus recursos». Lo de mojarse sobre el asunto lo hace sin preguntar. «En el caso concreto del leonesismo, creo que es un sentimiento totalmente lícito, sobre todo en León, porque en Zamora y Salamanca no ha cuajado tanto», reflexiona: «Ahora bien, tanto a León como a Zamora y Salamanca, ¿nos ha ido bien siendo Castilla y León? Creo que no; entonces, sin ser yo explícita ni abiertamiente leonesista, aunque sólo fuera por probar...».

Con esas férreas ideas que va cediendo en su avance la experiencia llega mañana Quequé a León. Acompañado del resto del equipo, en un espectáculo maridado con buenas dosis de humor, aterriza en la ciudad para librarse del mono de los escenarios; para sentarse en la silla sobre la que se empeña en hablar en libertad. Y sin temor a apoyar las posaderas en algún que otro banquillo, torciendo su gesto en una sonrisa que le invité a él y a los demás a soltar esa carcajada que casi siempre hace las veces de ahuyentador del miedo.

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