"Se empapó del ambiente de París y trajo la idea de que se podía ser soltera y libre"

Marta Prieto publica 'La jaula de cristal', un libro sobre María Sánchez Miñambres, la primera mujer concejala en el Ayuntamiento de León

31/03/2025
 Actualizado a 31/03/2025
| L.N.C.
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Marta Prieto, profesora, escritora, lectora, investigadora, buceadora de historias... acaba de públicar la biografía de una leonesa singular y conocida muy superficialmente en su tierra: María Sánchez Miñambres, la primera concejala de León.
 
– ¿Qué le llevó a elegir la figura de María Sánchez Miñambres para un nuevo libro?
– Pues, aunque parezca una tontería, la oportunidad que se me presentó cuando pude acceder a buena parte de documentación generada en la familia Sánchez Miñambres desde la época de los padres (José Sánchez Puelles y Agustina Miñambres) hasta una época cercana a la muerte de María Sánchez Miñambres (1889-1977). Después de desempolvar papeles de todo tipo, tuve la impresión de que merecía la pena una aproximación a la vida de esta mujer que parecía muy interesante por su peripecia vital tan diversa. Pensé que, por otra parte, podía aportar alguna pincelada importante sobre el modo en que vivían aquellos burgueses del último cuarto del siglo XIX y sobre cómo era la ciudad de León (pequeña, muy pequeña) desde entonces hasta el golpe de Estado del 1936. Qué hacían en sus vidas cotidianas, cuáles eran sus gustos de ocio, cómo se relacionaban con los de su estatus y cómo lo hacían con los demás...

– Es decir, tanto la propia mujer como su entorno y su tiempo.
–  Eso es. me interesaba tanto la mujer como su entorno y la documentación me permitía precisamente esa contextualización, que es algo que a todos nos parece fundamental pero que no siempre podemos lograr. En este caso, casi que ha sido más fácil la contextualización que el propio personaje. Porque, aunque también parezca sorprendente, yo desconozco “lo humano” de María Sánchez Miñambres. Más allá de, por supuesto, sus características físicas a las que cualquiera tiene acceso a través de la fotografía. Que, en el caso de María, refleja el propio apodo con que se la conocía: “la coja de Marzanas”. Apodo que, aprovecho para decirlo, no solamente no me gusta nada, sino que me resulta particularmente hiriente. Hecho que demuestra la persistencia con que se ha conservado. La evidente discapacidad que tenía (se había caído de niña de una caballería) se usó (creo yo) para denigrarla. Algo así como: eres lista, terca y rica pero coja. De forma que, en realidad, lo que eres es simplemente coja.

– ¿El subtítulo de ‘La jaula de cristal’ nos da una idea del mundo que le tocó vivir?
– Pues esa es la idea, realmente. María contempla el mundo y se enfrenta a él desde una jaula de cristal. Lo que significa, no lo olvidemos, que es una afortunada. Su jaula es cómoda: social y económicamente la familia le proporciona desde la infancia no solo cuanto pueda necesitar sino también desear. Los intereses de María van a ser, desde la más temprana juventud, distintos. Desea estudiar, escribir, relacionarse con los varones desde una situación de igualdad, viajar, conocer… Pero nunca llega a dar el gran salto porque su educación burguesa está tan arraigada, que resulta un poso lo suficientemente fuerte como para impedir salir de esa jaula. Yo tengo la sensación de que es a partir de 1930 cuando María está más cerca de salir de jaula, pero el golpe de Estado de 1936, la guerra civil, su encarcelamiento y la incautación de sus bienes dan al traste con su vida (y la de los demás, por supuesto). A partir de ahí, la sociedad cambia tanto que ya no hay jaula de la que salir… María ya es mayor y simplemente hay que vivir. 

– Fue la primera concejala del Ayuntamiento pero también directiva de la Cultural, mujer cercana a la cultura, universitaria contra viento y marea ¿Era una mujer inquieta e interesada por todo?
– Yo creo que su actitud ante la vida es la de una mujer de curiosidad insaciable. Inconformista, tenaz, libre, pionera en muchos aspectos. Al menos esa es la conclusión que yo saco de sus cartas y de los acontecimientos que he podido documentar. Siempre deseó escribir. Declamaba como los ángeles. Tenía una visión crítica de actores y actrices de teatro increíble. Su formación en aspectos agrícolas era excelente y siempre conservó la inquietud por los asuntos del campo. Le gustaba la vida rústica en su finca de Marzanas (en Grulleros) de la que cuidó personalmente. Quiso ser periodista y lo fue hasta que sus propios compañeros prescindieron de ella. Acudía con asiduidad a museos y exposiciones y anotaba los catálogos. Iba al fútbol con Miguel Canseco, con quien mantuvo un noviazgo del que yo nunca había oído hablar pero que, ahora lo sé, era del dominio público. 
 
– ¿Cómo fue aquel noviazgo que, es de suponer conociendo a los protagonistas, sería la comidilla? 

– Un noviazgo un tanto desigual, al menos por la diferencia de edad, que María vio claro que debía romper. Tuvo la feliz idea de escaparse a París en ese momento y de París volvió -ya es mala suerte- con el corazón roto para siempre. No sabría decir si fue directiva de la Cultural pero sí conservo una carta con el ofrecimiento que le hace Antonio García Trabadillo para ser presidenta de un club de fútbol.

– ¿Cómo puede una mujer ‘elegida’ por Primo de Rivera acabar en las cárceles de Franco? 
– A mí ya no me cabe la menor duda de que María es nombrada concejala del Ayuntamiento de León a instancias de Miguel Canseco, factótum de la ciudad y la provincia que es presidente de la Diputación ente enero de 1924 y abril de 1925. Canseco será miembro de Unión Patriótica y estará próximo a Miguel Primo de Rivera. El nombramiento se produce de manera directa por el gobernador de la ciudad, José del Río Jorge, que sigue al pie de la letra el espíritu de la dictadura de incorporar a las mujeres en la administración local. María Sánchez Miñambres, soltera e instruida, cumple con todos los requisitos que marca la ley para ser concejala.

– ¿Se implicó en la vida municipal, la dejaron trabajar?
–María llega al Ayuntamiento en un momento de crecimiento de la ciudad y está dispuesta a trabajar lo que haga falta. Los que no están dispuestos son sus compañeros varones que, si acaso, no ven demasiado mal que se dedique a la Instrucción Pública y la Beneficencia. Lo que esos otros concejales (de apellidos bien conocidos en la ciudad empezando por su alcalde) no sabrán nunca es que hoy, tantos años después, podemos evaluar el gran trabajo, la rigurosidad y amplitud de miras que María imprimió a su cometido junto con José Salgado. Y la herencia que legaron a la ciudad. 

– ¿Y la cárcel?
– Yo creo que desde que María cesa en su cargo a finales de 1929 la sociedad empieza a transformarse a carreras. De la política ya ni hablamos. Consta que María había pertenecido a Unión Patriótica (lo normal) y después se relaciona con José Antonio Primo de Rivera y su hermana. Pero, al mismo tiempo, Daniel García Solarat, que fue su chófer el administrador de sus bienes tras licenciarse en derecho, se presenta a las elecciones por Izquierda Republicana. Y María se compromete con el Bloque Femenino de Izquierdas. Es un tiempo confuso y de incertidumbre que termina de la peor manera posible: Daniel García Solarat es paseado en agosto de 1936 y María sometida a un consejo de guerra que claramente busca la incautación de sus bienes. María y su madre pelearán por ellos y conseguirán conservarlos, aunque pagarán cuantiosas multas. La condena de María la cumplirá, muy reducida, en la cárcel de Santurrarán donde no será una presa con las demás. Las cárceles de Franco estaban atestadas de gentes que no sabían ni siquiera por qué estaban allí. Y atestadas de presos cuyo único delito era pensar y creer en lo que mejor les parecía. O sea, en algo simplemente distinto a lo que creían los que en ese momento detentaban el poder.
 
– ¿Cómo le influyó su estancia en París? ¿Regresó siendo todavía menos una leonesa ‘al uso’?

– María realizó varios viajes a París. En el primero, que realizó en 1920, se enamoró de la ciudad. Y siempre tuvo en mente regresar. Y lo hizo: al menos en dos ocasiones y sola. Lo cual es realmente importante. Y aunque se ha hablado mucho de sus estudios en la Sorbona, yo creo que universitaria en sentido estricto, no fue. Al menos yo no he podido documentarlo. Aunque sí tuvo una corta relación en París con el mundo universitario en el que se encontró con mujeres jóvenes, independientes y osadas en un momento en que el feminismo ya era una opción para muchas de ellas. Se empapó del mundo cultural de aquella gran ciudad en la que todas las artes bullían con libertad. Yo creo que lo que ella se trajo de París era que se podía ser soltera y libre, algo que a lo mejor no era en aquella época tan de cajón como es ahora. Por lo demás, María Sánchez Miñambres viajaba desde la infancia a Madrid constantemente, así que mundo tenía un cuanto. Y leonesa siguió siendo siempre. Porque habiendo podido vivir donde hubiera querido nunca abandonó su tierra. Ni siquiera después de salir de la cárcel de Santurrarán. Regresó y siguió con su vida con la mayor normalidad posible.

– ¿Qué lecciones crees que nos deja la vida y figura de María Sánchez Miñambres? ¿Se la conoce realmente en León? 
–  Yo creo que de la figura de María la ciudad de León conserva un recuerdo desvaído y borroso que merecía la pena ser completado. Tampoco me cabe la menor duda de que su condición de mujer por una parte y la represión de que fue objeto tras el golpe de 1936 han sido los causantes de ese olvido. A mí me ha gustado convivir con ella en la distancia y rescatar para la memoria de la ciudad sus escritos, sus logros, sus viajes y sus actitudes ante asuntos que hoy suscitan indudable interés. 

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