Telefónica, la que había

Pocos ‘mundos’ habrán cambiado tanto desde los años 70 como el de la telefonía, basta recordar que los todopoderosos y omnipresentes móviles ni tan siquiera existían y la única compañía que operaba era ‘la telefónica’

22/07/2024
 Actualizado a 22/07/2024
Imágenes de los trabajadores de la telefonía. | FERNANDO RUBIO
Imágenes de los trabajadores de la telefonía. | FERNANDO RUBIO

La frase marcó toda una época y definía unos tiempos: «Cuelgo, que es conferencia», decía alguien que estaba llamando desde una cabina o la centralita existente en muchos pueblos, atendida por una operadora, a la que tenías que decir el nombre de quien ibas a llamar, la ciudad y arriesgarte a que ella también estuviera escuchando la conversación, provocando una de aquellas conocidas anécdotas, la del cliente que llamaba desde un pueblo de León a Madrid y al quejarse la madrileña de que se escuchaba mal no pudo reprimirse y comentó: «Pues será de ahí señora, que aquí se escucha perfectamente».

Y por el pueblo había placas azules en forma de flecha con la palabra ‘Teléfonos’, señalando hacia la casa en la que estaba el teléfono público pues pensar en un teléfono en cada casa era una utopía: «No hay lineas para tanta gente», argumentaban desde ‘la telefónica’.

Eran los tiempos en los que la televisión era la que había, La Primera (y la última), la luz del molino, las fosforera de los Fierro de Valdelugueros y los teléfonos... de ‘La Telefónica’, y gracias que te los ponían. A aquellos primeros que instalaron en las casas les llamaban ‘el automático’, porque se marcaba y ya, y propició en la ciudad algún chascarrillo perseguido por la Policía: «Con esto del  automático / hay que ver cómo está León, / llamas a casa de la Moncha / y contesta don Filemón». Ni que decir tiene que Filemón era un conocido personaje de la época y La Moncha... pues también era conocida, por su viejo oficio.

Tiempos, por supuesto, con averías frecuentes, viejos postes que se caían, cables que no resistían la nieve... y eso propiciaba que la empresa tuviera valoradas brigadas de trabajadores que lograban ofrecer un servicio digno en condiciones no tanto. Para ellos había unos concursos nacionales de «habilidades». Una costumbre muy de la época en diferentes oficios, como por ejemplo en la minería, donde se celebraban competiciones  entre, por ejemplo, los entibadores, las brigadas de salvamento, etc.

Y, vaya por delante, tanto en los concursos mineros, ya que hablamos de ellos, como en los de habilidades para trabajadores de ‘la Telefónica’ los resultados de los leoneses eran realmente buenos, como recogen las imágenes de Fernando Rubio, que escribe en el pie de la entrega de reconocimientos: «Momento en el que los trabajadores reciben los premios de manos de los trajeadores». Y añade el comentario elogioso para estos obreros que, dice, «pertenecen a otra cultura del trabajo, cuando el buen hacer, el conocimiento de la profesión y las ganas de superación, son importantes, tanto para el ‘currante’ como para la empresa que paga tu trabajo y los usuarios finales que disfrutaran o sufrirán tu buen hacer. Eso del enchufe va por otro camino».

De ahí la cosecha de trofeos que pueden verse en las fotos de la entrega de premios del III Concurso de Habilidad y Destreza en el Oficio (de la telefonía) de la zona Noroeste de Telefónica», celebrado  en tierras leonesa en junio en 1970, cuando la idea de un teléfono móvil era una extravagancia como se creía que sería la llegada del hombre a la luna y, sin embargo, se había hecho realidad unos meses antes de este concurso, en julio de 1.969. Si bien es cierto que no todo el mundo se creyó aquel «pequeño paso para un hombre, pero un gran paso para la humanidad».

Aunque si le preguntas a los jóvenes de hoy en día, el gran paso para la humanidad te dirían que fue el teléfono móvil.

Cada cual cuenta la feria... De hecho, nadie duda de que las cosas han cambiado, pero esta semana hay comarcas de León que estuvieron varios días sin cobertura.

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