Los personajes del tío Ful: Moñi, muralista de Lolo & Moñi

Leonesa de Málaga, artista, descendiente de Picasso, trabajó con Lolo los últimos ocho años realizando murales por toda la provincia. Con enorme esfuerzo lo rememora

Fulgencio Fernández y Laura Pastoriza
29/10/2022
 Actualizado a 29/10/2022
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Cuando Moñi habla de su pueblo siempre se refiere a Carbajal de la Legua y es que esta malagueña con sangre de Picasso –era hermano de su abuela– se ha hecho leonesa por los cuatro costados fundamentalmente a base de recorrer buena parte de la provincia con Lolo realizando murales "pueblo a Pueblo. No creo que haya ningún municipio, ninguna comarca en los que no haya un mural". Primero de Lolo y después de Lolo & Moñi, la firma que aparece en la esquina inferior de tantos trabajos.

No resulta fácil precisamente esta semana hablar con los cercanos al fallecido dibujante de La Nueva Crónica, es duro pero, como explica Moñi, "lo mejor que te puede ocurrir en la vida es tener el privilegio de poder trabajar con Lolo... y yo lo he tenido".

– ¿Desde cuándo de mural en mural con Lolo?
– Creo que desde 2015 o así. Fue a dar un taller a mi pueblo (Carbajal) y yo acudí, pronto vimos que había conexión artística entre nosotros y hubo un momento en que él estaba bastante cansado y me propuso que ‘o me ayudas o yo lo dejo, estoy cansado’". Y así nació "la sociedad" Lolo y Moñi, activa hasta el último día pues los últimos meses los han pasado de mural en mural.

Recuerda Moñi que acudir con Lolo a realizar los talleres y los murales "era una fiesta y lo más entretenido del mundo. En cada pueblo que pasábamos le había ocurrido alguna anécdota, se acordaba de algún personajes y quería parar a verlo... no había ni un momento para el aburrimiento, es increíble la cantidad de gente tan diversa que podía conocer y recordar y, sobre todo, el cariño con el que lo hacía".

– ¿Sus preferidos?
– Sin duda; los niños y los mayores. Con los peques tenía una mano espectacular, se los ganaba nada más llegar... y con los mayores podía estar horas y horas escuchando sus historias, sus vivencias y recuerdos.

Un legado impagable.
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