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Del acuerdo al exterminio

23/03/2025
 Actualizado a 23/03/2025
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De nuevo pongo mi vista y mi mente en la Franja de Gaza. Y no puedo por menos de hacerlo  impulsado y compungido ante las atrocidades que allí está cometiendo el ejército israelí. Hace unos días su aviación lanzó oleadas de bombas ocasionando ya más de 1.000 víctimas entre muertos y heridos, según informaciones hospitalarias. En Rafah, por poner un ejemplo, el bombardeo en una casa ha causado la muerte de 17 personas, 12 entre mujeres y niños, según el Hospital Europeo que recibió los cuerpos. Estas últimas embestidas bélicas israelíes se han producido dos meses después de haber alcanzado un alto el fuego. En ese tiempo, Hamás ha liberado a 33 israelíes cautivos y 8 cadáveres a cambio de la suelta de 600 palestinos encarcelados en Israel, como parte de la primera fase del alto el fuego. Pero ambos bandos se han acusado de incumplimiento y por ello ha fracasado el acuerdo de seguir con una 2ª fase para alargar el alto el fuego.

La prosecución de los bombardeos renuevan, no ya una guerra, sino la decisión de destrucción total de los hogares del pueblo palestino y, por tanto, su obligado éxodo, tras la respuesta al ataque sorpresa de Hamás el 7 de octubre de 2023 que causó aproximadamente 1.200 víctimas mortales, en su mayoría civiles, y la captura de 253 rehenes. La reacción de Israel alcanza ya la cifra aproximada de 50.000 muertos palestinos, casi la mitad niños y niñas menores de 14 años. 

Netanyahu ha ordenado estos últimos bombardeos en Gaza después de que Hamás rechazara las demandas israelíes en términos de acuerdo de alto el fuego. Afirma contundente que este último ataque es «solo el comienzo»,  y que Israel seguirá adelante hasta lograr todos su objetivos, esto es, acabar con Hamás y liberar a todos los rehenes.

Un alto funcionario de Hamás ha afirmado que la decisión de Netanyahu de reanudar la guerra tras esta pequeña pausa, equivale a una «sentencia de muerte» para los rehenes restantes del intercambio de prisioneros entre Hamás e Israel. Izzat al-Rishq –que así se llama este miembro del Politburó de Hamás– ha acusado a Netanyahu de estos últimos ataques para intentar salvar su jefatura de gobierno, pidiendo a los mediadores que «revelen los hechos» sobre quién ha roto la tregua, añadiendo que al menos cuatro de sus miembros del alto el fuego han muerto en este último ataque israelí.

Los recientes ataques de Israel se han producido mientras Netanyahu se enfrenta a una creciente presión interna, con protestas masivas por su manejo de la crisis de los rehenes y la decisión de despedir a Shin Bet, jefe de la Agencia de Sguridad Interna de Israel. Ello ha provocado que la ultraderecha, fuera del gobierno en desaprobación del alto el fuego, haya decidido volver. Resulta obvio, desde mi punto de vista, que la ultraderecha israelí se despegue ante cualquier idea de apaciguamento entre las partes. Porque su objetivo es anular cuanto antes las capacidades gubernamentales y militares de Hamás, ocasionando de este modo la despoblación palestina de Gaza a otros lugares (que postula la Casa Blanca con Trump a la cabeza) y, en su defecto, el paulatino asentamiento judío en la Franja, como así lo lleva haciendo en Cisjordania.

 

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