Secundino Llorente

Alumnos extranjeros

30/01/2025
 Actualizado a 30/01/2025
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Esta es, sin lugar a duda, la noticia más relevante en el mundo de la educación no universitaria española: «El alumnado extranjero ya supera el millón de matriculados». Por países, el colectivo más numeroso nos llega de Marruecos, seguido por Rumanía, Colombia, Venezuela, Perú, China y Ucrania. Los números estadísticos son escalofriantes y aumentan a una velocidad de vértigo. Este año tenemos un 7 % más que el anterior. Según los datos publicados por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, la proporción de alumnado extranjero en las enseñanzas no universitarias ya llega al 12,2 %. La cifra actual de estudiantes extranjeros alcanza los 1.066.875, lo que supone 70.835 alumnos más que el curso anterior. De ellos la mayoría entraron en secundaria (26.133) y primaria (19.645). Se lo voy a poner más claro. Los grupos de clase en España suelen ser de 25 a 30 alumnos. Pues, de media, si todos los alumnos extranjeros estuvieran perfectamente repartidos, en cada grupo debería haber ‘tres’. Esta hipótesis es imposible y lo que ocurrirá en realidad es que en algunos grupos habrá más extranjeros que españoles y en otros no habrá ninguno. Según los datos del Ministerio de Educación, recogidos por la Agencia Ical, en el curso 2023-2024 había un total de 31.977 alumnos de otras nacionalidades en los centros educativos de Castilla y León. Casi el 80 % de estos niños, 25.509, estuvieron matriculados en centros públicos y sólo 6.468 en privados. Sobre el total del alumnado, los centros de titularidad pública duplican a los concertados en el porcentaje de extranjeros. Esta situación tiene un peligro, «la segregación escolar», que viene a ser la separación de los alumnos en diferentes entornos educativos por género, raza o situación económica que va a traer consigo un impacto profundo en la calidad de la educación que reciben estos niños y en sus futuras oportunidades. Es necesario crear un entorno educativo inclusivo y equitativo. Esta segregación escolar va a influir directamente en la educación y el desarrollo de los estudiantes. También va a traer consecuencias derivadas de limitar la diversidad y promover la homogeneidad en las aulas. Al separar a los estudiantes en función de factores como la raza o la economía se reducen las oportunidades de interacción y aprendizaje mutuo, fomentando los estereotipos y reforzando demasiados prejuicios y problemas. 

Durante muchos años tuvimos la responsabilidad de agrupar a los setecientos alumnos de nuestro instituto de una forma equilibrada, tratando de que todos los grupos fueran lo más uniformes y compensados posible. Teníamos que mezclar en cada clase el mismo número de repetidores, el mismo número de alumnos con necesidades educativas especiales, los mismos revoltosos que pacíficos, y los mismos sobresalientes que suficientes. Era muy difícil conseguirlo, pero lo intentábamos. Yo me pongo un lugar de un director de instituto de hoy que tiene delante de sí a veinte grupos de la ESO, con un 20 % de extranjeros en cada grupo. ¿Por dónde puede empezar? Será prioritario garantizar la adquisición de las lenguas para la mayoría del alumnado inmigrante. Tendrá que concienciar al resto de alumnos de que deben convivir en esa realidad. Imagino que tendrán que preparar a los padres y a toda la comunidad educativa para evitar el rechazo social por la presencia de tantos emigrantes en las aulas de sus hijos. El panorama realmente es muy difícil y yo animo al profesorado para que se preocupe de ese alumnado inmigrante que llega con tantas carencias y con unas expectativas de cara al futuro, no muy optimistas, para que sean capaces de dar la vuelta a la tortilla, animarlos y hacer que sean felices, dándoles todo lo que puedan con mucho esfuerzo y con mucho cariño. Tendréis que combatir la segregación escolar para lograr una educación justa y equitativa. Tendréis que adoptar estrategias inclusivas que ayuden a los estudiantes para vivir en un mundo diverso y más igualitario. Pensamos que la diversidad en las aulas puede enriquecer la experiencia educativa y promover la empatía. Tiene que ser enriquecedor integrar a estudiantes de diferentes orígenes, capacidades y culturas en una misma aula. Se deben adoptar políticas claras, reconocidas y respaldadas por toda la comunidad educativa, que promuevan la equidad y condenen cualquier forma de discriminación. Y, por supuesto, se debe garantizar que todos los alumnos, independientemente de su origen, tengan acceso a las mismas oportunidades y recursos educativos.

Y en Castilla y León tenemos suerte. Sólo el 8,7 % de los matriculados es emigrante. Y León es la menos solicitada, con sólo el 6,3 %.

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