Imagen Juan María García Campal

¡Ay la imagen!, ¡ay la ubicación!

21/06/2023
 Actualizado a 21/06/2023
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Creo que, tal nos pasa a algunos, como bien nos descubren y dejan patente el callejero escaparate o el hogareño espejo, en nuestra mente no siempre guardamos una imagen fiel de nosotros mismos. Normalmente, sin el desvelador reflejo, nos imaginamos –salvo dolor o flagrante quebranto– la forma y apariencia del propio cuerpo bastante más lozano y saludable de lo que es y está. Ignoro a qué se puede deber. Y conste que no escribo de lo que los psicólogos llaman «insatisfacción corporal patológica» que cada día parece afectar a más personas de todo sexo, no sólo insatisfechas con su cuerpo, sino dispuestas a su modificación a la carta mediante las llamadas cirugías estéticas aunque no siempre así prediquen los resultados; no, escribo de la sencilla realidad que espejos y escaparates nos devuelven con respecto a la propia imagen que llevamos en la mente y nos resitúa en nuestra edad y estado físico. Nada grave, nada que nos impida dibujar una sonrisa e incluso reírnos de nosotros mismos para los adentros. El cuerpo, repito -salvo dolor o flagrante quebranto- no deja de ser el continente de nuestro ser, el facilitador de nuestro estar y sobre todo el instrumento de nuestro hacer y creo que siempre deberíamos recordar que no siempre la cristalina botella determina la calidad del caldo ni la carrocería el estado del motor.

Parecido sucede con la, digamos, natural ubicación social y política de cada cual en la lucha de clases que, se quiera o no, mayor o menor, nuestros representantes políticos elegidos o ejecutivos desempeñan en sus competencias. Tenemos cada uno las propias memorias, experiencias y saberes, mas, sin embargo, a cuántos no se les atrampan los flujos de unas y otros, sea atolondrados por los reales sonidos de los repúblicos todos, sea por los numerosísimos y atronadores chaparrones de noticias falsas que nos caen, a veces, desde insospechado origen.

Menos mal que, para esto último, escuché el otro día a Miguel Maldonado e Ignatius Farray en su ‘Segunda acepción’ el que se puede tener por pequeño manual, no falto de humor, de ubicación social y político. Entre otras claves, decía Miguel: «Si tú vas a sacar una sartén y tienes que sacar otra de encima, es que no eres de clase alta» y entonces…, o «Si cuando haces la cena de navidad, las sillas que tienes para los doce no son las doce iguales», entonces… ¡Hala a cavilar!, sonriendo, obviamente, sobre su real ubicación, no vaya a andar desorientado social y políticamente.

Buena semana hagamos y tengamos. ¡Salud!
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