Secundino Llorente

El caso de los menores de Villablino no es un juego: es un delito

06/03/2025
 Actualizado a 06/03/2025
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La noticia educativa de la semana pasada estaba en Villablino. Un grupo de padres de alumnas del IES Obispo Argüelles ha interpuesto una denuncia formal al descubrir la difusión de imágenes manipuladas mediante la Inteligencia Artificial donde las menores aparecen desnudas, algo que afecta directamente a la intimidad y dignidad de las menores. ‘Villablino existe’. Es un municipio minero de la comarca de Laciana, con unos 8.000 habitantes. Podría haber salido en la prensa por sus rutas para disfrutar de la fauna y la flora. En la fauna cuentan con el oso pardo, el urogallo, el lobo, el jabalí, los corzos y rebecos. Y en su flora podemos contemplar tejos milenarios, robles o acebos. Pero Villablino no ha abierto los telediarios por esto, sino por la triste noticia de la indignación de todo el pueblo por las fotos creadas de unas estudiantes desnudas.

Mi lema de vida últimamente es «déjate sorprender». Ya casi no me sorprendo de nada, pero hay noticias que me obligan a pensar que el mundo está cambiando tanto y tan deprisa que mi mente no es capaz de asimilar con facilidad lo que está sucediendo. Conozco bien la vida de Villablino, un pueblo aislado en el que parece que allí se acaba el mundo y en el que todos los vecinos tienen una relación muy cercana. Trato de imaginar un día normal en el que los padres de las niñas ‘desnudadas’ o el director del instituto y los profesores se levantan relajados y reciben un Whatsapp avisándoles de que circulan unas «escandalosas fotos» por internet de algo que ni tan si quiera se les ha pasado por la cabeza. En las redes sociales esto se difunde como la pólvora y, como la foto parece tan real, resulta muy difícil detectar que es falsa. El primer golpe es mortal. Piensen en la velocidad del latido del corazón de los abuelos al ver en el Whatsapp la foto de su nieta desnuda. Ya llevarán para siempre ese sambenito. No me negarán ustedes que es «un mundo de locos». Esto no es ninguna broma, señores. Esto es un delito y como tal hay que tratarlo. Este tipo de noticias no es nuevo en España. Empezaron por Almendralejo, siguieron por Barcelona y otros puntos de la península, pero ya ha llegado Villablino, ya lo tenemos en casa. 

Cuando apareció la polémica de los teléfonos móviles en las aulas, yo siempre defendía que el móvil no era bueno ni malo, en sí, pero es un arma peligrosísima y todo depende del uso que se le dé. Otro tanto pienso de la Inteligencia Artificial, que es un maravilloso invento, pero puede dar lugar también a casos como el que estamos contemplando ahora.

Las investigaciones pertinentes para esclarecer completamente lo ocurrido en el centro educativo se han iniciado, pero mi opinión está basada solamente en la prensa local. Por el momento, las autoridades mantienen abiertas todas las líneas de investigación para determinar el origen de estas imágenes manipuladas, quiénes han participado en su creación y el alcance que ha tenido su difusión entre el alumnado y posiblemente, fuera del entorno escolar. Lo único seguro es que los padres de cuatro alumnas del instituto han presentado ante la Guardia Civil de la localidad una denuncia por un presunto delito de acoso, vejaciones y difusión de imágenes manipuladas contra cuatro compañeros de sus hijas, estudiantes del mismo centro. Al parecer, los jóvenes estudiantes de secundaria habrían manipulado imágenes de las cuatro menores con una aplicación de Inteligencia Artificial con la que simulaban que las niñas estuvieran desnudas. Dichas imágenes han sido difundidas a través de Whatsapp en varios grupos de la zona. También circulan imágenes de dos profesores del centro, que también aparecen con los cuerpos desnudos. Parece que sólo uno de los cuatro implicados en la publicación deberá responder a la justicia por haber superado el umbral de los 14 años. Los otros tres, uno de los cuales está considerado el cabecilla de la trama, no alcanzan esa edad, por lo que penalmente son inimputables. Vamos a esperar la sentencia del juez.  

En mi opinión, todo esto tiene muchas conexiones con el ‘acoso escolar’ y con ‘la pornografía infantil’. Por una parte, los padres de las niñas se quejan de que han sido sometidas a un acoso constante en el colegio y, ahora, ha culminado en la difusión de estas fotos falsas. Por otra parte, la participación en la creación, descarga, posesión o distribución de material que represente a una persona menor participando en una conducta sexualmente explícita, real o simulada, se considera pornografía infantil y comporta distintas penas.

Algo no me cuadra. ¿Por qué todo ha cambiado tanto en pocos años? Recuerdo que, durante mi experiencia profesional, nosotros recibíamos en el instituto cada curso a 120 alumnos de doce años para cursar primero de la ESO. Eran niños ingenuos, incautos, inocentes y sinceros. Simplemente niños. ¿Qué ha pasado? Me preocupa este tema porque ‘va a más’ y es preciso tomarlo muy en serio y cortarlo sin ‘pamplinas’.  No es ningún juego, es simplemente un delito.

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