noemi4.jpg

La conversación continúa

27/07/2024
 Actualizado a 27/07/2024
Guardar

Cuando Clarice Lispector se comprometió con el Jornal do Brasil a escribir una columna los sábados, inmediatamente se aterrorizó, según confesó en una de esas columnas, titulada ‘Ser cronista’. Un amigo «que tiene voz fuerte, convincente y cariñosa, prácticamente me obligó a no tener miedo». Ese amigo le dijo: «Escribe cualquier cosa que se te ocurra, incluso tonterías, porque ya has escrito cosas serias». Lispector, por supuesto, dice que no quiere escribir tonterías, y que las que haya escrito desde luego lo ha hecho sin darse cuenta.

Cuando me comprometí con La Nueva Crónica a escribir una columna los sábados no diría que me aterroricé, pero sí que tenía un hormigueo de inquietud sobre cómo se me daría eso y también, como Lispector, dudas sobre cuántas tonterías sería capaz de escribir sin darme cuenta. Pero David Rubio, su director, me convenció con este argumento irrefutable: «Ya te he hecho el hueco». Los «huecos» son esos vacíos espeluznantes que hay en las maquetas de los periódicos y que, día a día, voraces, reclaman ser alimentados con palabras. Así es como se van llenando las maquetas y como se publica un periódico, entre el miedo, el ansia y la ilusión. Desde entonces han pasado once años como once meteoros, y aprovecho para agradecer este hueco y a todos los que habéis hecho que llenarlo no haya sido en vano. 

Clarice Lispector decía que, a medida que escribía sus colaboraciones con el periódico, se iba volviendo muy personal. A mí también me ha ocurrido: he escrito de mi familia, de mis amigos, de libros y películas que me han gustado, de viajes, de whisky y casadielles, del arte de nevar, de mis zapatillas de señora mayor, de algunos ríos y algunos valles, de mi bici Orbea, del reloj que mi bisabuelo Ricardo llevaba a la mina. Lispector se preguntaba también qué cosa es una columna. Decía: «¿Es un relato? ¿Es una conversación? ¿Es el resumen de un estado de espíritu?». La escritora brasileña aseguraba que no lo sabía, pero yo elijo su idea de que la columna es una conversación. Adiós es una palabra muy definitiva, así que diré que para esta columna ha llegado un hasta luego. Hay otras huertas que sembrar y no tengo el superpoder de congelar el tiempo. Pero sigo escribiendo, la conversación continúa. Gracias a todos.

Lo más leído