¿Cuántos mundos pudo conocer María? ¿Cuántas vidas acariciarían sus manos cuidadosas, ya desde tiempos de la guerra civil mientras ejercía como enfermera en un hospital de campaña o cuando acunaba a cualquiera de sus tres hijos, uno de los cuales, el August, partió antes que ella? Porque María Branyas, hasta hace poco la mujer más longeva del mundo, se fue tan a gusto en agosto de 2024 en Olot, después de ciento diecisiete primaveras transitando por este mundo. Desde aquel remoto 1907 que la vio nacer en San Francisco, donde su padre ejercía como periodista.
Ahora se acaba de hacer público un estudio reciente del Instituto de Investigación Contra la Leucemia Josep Carreras, que ha revelado que su cuerpo era biológicamente el de una autentica ‘yogurina’, cuya dieta consistía precisamente en un yogur diario. Ella lo definía en su Twitter como «un alimento de toda la vida con una infinidad de propiedades positivas para el organismo». La microbiota de una niña, decía Eloy Santos, uno de los autores del estudio.
¿Cómo será ese vasto y diverso mundo de seres que nos cohabitan y que influyen de modo vital en nuestra salud? Y que según asegura el científico Carlos López-Otín en su libro ‘La levedad de las libélulas’ está asociado a enfermedades como la obesidad, las afecciones cardiometabólicas, el cáncer y los trastornos psiquiátricos.
No es un nombre bonito el de microbiota, ¿verdad? Al menos no suena sutil al oído.
No sé si recordarán aquel anuncio de los 90 que publicitaba un conocido producto lácteo donde unos niños sedientos se recargaban de energía mientras una voz en off aseguraba: «refuerza la flora intestinal». Y mi candidez por entonces imaginaba que estábamos colonizados por inmensas praderas de flores que se mecían al ritmo de nuestras brisas intestinales. Luego ha resultado que lo que nos vive en el aparato digestivo no son plantas, sino bacterias, virus, hongos y una variada gama de microorganismos vivos que anidan incluso en la piel y la boca. Así que dicen los biólogos que es más propio hablar de microbiota.
Sea flora, fauna, o microbiota, mundos frágiles que nos habitan, pueblan y repueblan en complicado equilibrio influenciados por aconteceres que los agitan.
Otro de los consejos que nuestra longeva María sugería, era precisamente huir del estrés y buscar la placidez emocional, al margen de remordimientos ansiosos, alejarse de los pulgones tóxicos y dar paseos acompañados para disfrutar de la naturaleza.
Una naturaleza que ya comienza a desperezarse, seducida por los encantos de la diosa flora, que seguro, más allá de esta pertinaz lluvia, tan insistente como necesaria, nos tiene preparadas unas cuantas primaveras.