Entre todas las canalladas posibles de las que el poder se sirve para complicarnos la vida, se abre un amplio elenco: La mendacidad, la rapiña impositiva y el enriquecimiento ilícito; el abuso de poder, la desigualdad y la manipulación que provocan ofuscación en la gente que asiste al espectáculo.
Hay tantos delitos y desafueros y de tal magnitud que unos y otros se amontonan como si se tratara de un almacén de alfombras. Ciertas noticias juegan al despiste, como el beso de Jenny, los modelitos de las Goyas, la rivalidad entre Motos y el Broncano o las apariciones del presidente en sus televisiones.
A pesar de todo la realidad aflora. Imaginamos la apacible vida de Chaves y Griñán, contando a los ansiosos herederos que lo importante no es el dinero, sino lo que ayuda. Un camino que ya recorrieron los puyoles, con pingües beneficios. Salieron indemnes y con todo lo ‘trincat’. Sólo falta que llegue el olvido y pelillos a la mar.
Otra duda es quién pagó las orgías de Fuentes Curbelo, alias Tito Berni: Negocietes, alcohol, prostitutas, mordidas a diestro y siniestro, todo aderezado con viagra, porque son bastante viejos. El delincuente contaba con la confianza y el afecto de Sánchez; como castigo lo saca del partido... Asunto concluido para olvidar. En el mismo plano, nos gustaría saber quién paga el lujo a Puigdemont. El prófugo que anda por España como Pedro por su casa sin nadie que lo mande al talego. Pero pedir tal esfuerzo a los mossos sería perder el tiempo y el apoyo de los separatistas.
Más pelillos: ¿Es progre que una fulana se suelte las tetas en una iglesia para provocar? ¿Lo haría en una mezquita palestina o Iraní? Pero hay más hazañas en el mismo entorno. Las podemitas viciosas que se entregaron a un hombre apolíneo y luego de gozarlo, se escandalizaron porque el ‘handsome’ resultó ser un agente del orden. Ahora se conforman con Errejón, Monedero y el sadomasoquista Pablo Iglesias, que goza viendo manar la sangre de Mariló.
Pero mirando a lo alto de la pirámide, se ven los entresijos de la Moncloa. Una mujer de escasa ilustración, que se erige como catedrática de no sé qué demonios y engatusa a empresarios y políticos corruptos para sacarles dinero a cambio de sus favores. El balance, empañar el prestigio de la Complutense y de Goyache, el indigno rector. Bajo el mismo techo, ‘el hermanín’ del presidente, al que hay que ayudar porque, a lo que parece, no es muy listo.
Los abogados no dan abasto. Respecto al fiscal general, bastante tiene con lo suyo. Pero como la cosa vaya a más, Sánchez no dudará ni un segundo para zafarse. Como hizo en la pandemia, las riadas de Levante, el volcán de La Palma... Aldama, el portero Koldo y el siniestro Ábalos.
La confusión como estrategia: «A río revuelto, ganancia de pescadores». Con perdón de los valencianos por esta frase inoportuna.