Secundino Llorente

Elección de Centro docente

20/03/2025
 Actualizado a 20/03/2025
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Estamos en la época de elección de centro para el curso 25-26. Este paso es tan importante que merece la pena dedicarle un tiempo antes de decidir. Se trata nada menos que «de la educación y formación de nuestros hijos». Las solicitudes de centros se llevarán a cabo en la segunda quincena de abril. Estamos en plena campaña. La propaganda es importante, pero suele ser propia de los centros privados. La enseñanza pública no sabe vender sus excelencias, ni siquiera se preocupa de ello. Los institutos suelen arrasar en olimpiadas, premios extraordinarios o selectividad, pero esto no aparece en los periódicos, se olvidan de publicarlo. Nadie se entera de estos éxitos y por lo tanto como si no existieran. Es cierto que las noticias que no se publican, no existen. Si los éxitos no salen en la prensa, se quedan en la propia comunidad educativa y no llegan al público, no es conocido en la ciudad y ni siquiera en el propio barrio. Esta es la pura realidad. En la enseñanza privada ocurre lo contrario. Su vida depende de la matrícula y ésta del prestigio del colegio en la ciudad. Esa es la razón de que todo pasa por la prensa, todo es útil para darse a conocer, todo sirve de lustre, todo vale y es aprovechado para conseguir popularidad y fama. Lo hacen muy bien. Ellos saben vender las excelencias de sus colegios. Nuestra más sincera felicitación. Hoy por hoy, el mejor medio o herramienta para la publicidad son las páginas web. Para comprar un piso o elegir un colegio, nos vamos a la red. He rastreado en internet muchos colegios privados, concertados o públicos y he podido observar de todo, desde auténticas maravillas en los privados, a algunos desastres, sobre todo, en los públicos. El mercado educativo es muy competitivo. Se ha multiplicado y diversificado la oferta de centros, desde guarderías hasta universidades, pasando por colegios e institutos o academias. La disminución de alumnos por la baja tasa de natalidad ha convertido a la educación en un producto escaso de consumo. La competencia es tal que hay verdaderos codazos para conseguir la matrícula de un alumno. Por esta razón son tan importantes estas páginas web en las que los colegios intentan mostrar todas sus galas para vender sus valores. Las portadas o páginas principales vienen a ser el escaparate y la mejor carta de presentación del centro educativo y debería recoger una muestra de lo que contiene la página web. Cuando unos padres comienzan a buscar un centro educativo desean encontrar una página perfectamente diseñada, informativa, clara, sencilla de navegar. Se trata de llamar la atención al visitante con valoraciones de padres o los comentarios de antiguos alumnos.

Tenemos un mes para tomar la decisión. Deberíamos saber «en qué fijarnos a la hora de elegir un centro docente», dentro del abanico que se nos ofrece, y sabiendo lo importante que es no equivocarnos ya que nos jugamos la formación de nuestros hijos en los años más importantes de su vida. Parece que elegir el colegio más cercano de casa sin miramiento alguno podría indicar cierta dejadez. Me gustaría dar pistas a algunos padres demasiado preocupados en el momento de la elección. Mi primera recomendación sería dedicarle tiempo al tema, repasando las páginas web de todos los colegios del entorno. Considero imprescindible tener en cuenta si el Centro es privado o público y su ideario, especialmente si es religioso o laico. Conocer el prestigio del colegio en la ciudad o en el barrio por los buenos resultados académicos, por la ausencia de conflictos de convivencia, por el número de alumnos por clase, por la enseñanza de un segundo idioma o por el Proyecto Educativo con un buen Plan de Refuerzo o ayuda a los alumnos. Los directores de los Centros de Secundaria ahora suelen visitar los Colegios de Primaria para «vender su producto». Puede ser clarificador oír a estos directores antes de tomar una decisión. Cada uno de ellos tratará convencer de la excelencia de su Centro a los padres, pero estos, a su vez, tendrán ocasión de replicar preguntando aquello que no tienen claro y que les preocupa.

Si yo tuviera que elegir hoy un colegio para mi hijo seguiría al pie de la letra todo lo dicho anteriormente, pero añadiría una prueba fundamental. Visitaría a los centros educativos que más me interesasen al terminar las clases del día, justamente a la salida de los alumnos. Me fijaría en todo: en sus caras, en sus adornos, en sus peinados, en sus visaras, en su forma de vestir, en su tono de voz... Observaría también a las personas que esperan a la salida: padres, novios o amigos. Me preocuparía por saber si se vislumbra algún atisbo de peligro, conflictos o peleas. Pero, sin lugar a duda, lo que más me interesaría es si salen alegres, charlando con normalidad y riendo con sus amigos. «Para mí es esencial comprobar que son felices». Les aseguro, alumnos y padres, que esa prueba nunca falla y tengan en cuenta que no todos los Centros educativos son iguales.

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