Cuando hablo de «falsos amigos» no me refiero a seres humanos traidoramente amigados, sino que así se considera lingüísticamente los equívocos en la traducción idiomática. La expresión proviene de un calco semántico del francés «faux-ami», que tuvo su origen en el libro ‘Les faux-ami ou les trahisons du vocabulaire’ (1928), cuya autoría corresponde a Koessler y Derocquigny.
Muchos ‘falsos amigos’ se deben a palabras cuasi o gráficamente iguales entre dos lenguas distintas, pero cuyo significado es diferente, incluso contrapuesto. Pongamos algunos ejemplos. ‘Exit’ en inglés significa ‘salida’, no ‘éxito’, que en inglés corresponde a ‘success’. ‘Gateau’ (pronunciado [gató] en francés) no significa en español ‘gato’, sino ‘pastel’, porque en francés al minino se le llama ‘chat’. ‘Subiré’ en italiano no significa subir, sino ‘sufrir’. ‘Cama’ en catalán significa ‘pierna’, porque la cama o litera es en catalán ‘llit’. También en un mismo idioma puede haber una palabra con significados opuestos según el contexto. En español pondría como ejemplo el doble sentido de la palabra ‘dichosa’; bien en sentido feliz o bien infeliz: «dichosa lluvia la que está cayendo». Los ejemplos se podrían multiplicar.
Lo dicho hasta ahora sirve de preámbulo a lo acontecido hace unas semanas en el Estadio de El Sadar, en Pamplona, en un encuentro de fútbol entre el club Atlético Osasuna y el Real Madrid, en cuyo desarrollo fue expulsado del terreno de juego un jugador madridista, el inglés Jude Bellingham. El hecho parte del equívoco en la expresión ‘fuck’, palabra inglesa pronunciada durante el juego por Jude, que equivale al español ‘joder’. Pero, lo hizo, según él, seguido de ‘off’. El árbitro del encuentro, a la sazón José Luis Monuera Montero, no oyó ‘off’, sino ‘you’, esto es ‘a mí’, por lo cual la frase, aunque no de modo contundente, derivaba hacia su propia persona. La expresión ‘fuck off’, según el diccionario consultado por quien suscribe, se traduce por «vete a la mierda» o «vete a tomar por el culo». Pero esta locución puede decirse directa o indirectamente. En este último caso lo es cuando quien la pronuncia no se dirige ni alude directamente a nadie en particular, sino solo para sí, como apuntó en su favor el jugador inglés. El entrenador del Real Madrid, Carlo Ancelotti, tampoco estuvo de acuerdo con la resolución arbitral al entender lo dicho por su jugador como un simple «no me jodas», esto es, dicho desligado absolutamente del insulto personal. Lo cual no cambio para que Monuera Montero no se mantuviera en sus trece. Pues lo oído se trataba de ofensa hacia él, por lo que, en aplicación del reglamento, era motivo para sacar una tarjeta roja al transgresor y ‘mandarlo a la caseta’. En consecuencia, el acta arbitral del partido, en lo referido a este incidente, se inscribió en estos términos: «Expulsé al jugador Jude Bellingham por el siguiente motivo, dirigirse a mí, estando a escasos metros, en los siguientes términos: Fuck you».
El Comité de Competición sancionó a Jude Bellingham con dos partidos de suspensión por considerar probado que hubo insulto. Más partidos le hubiesen caído al jugador inglés si se hubiese enfrentado al árbitro airadamente tras ver la tarjeta roja. Lo cual suele ocurrir cuando el jugador afectado considera injusta la decisión arbitral, y no adoptando una actitud moderada como así fue y así Jude lo explicitó ante Monuera Montero. Se trataba simplemente de un malentendido y, por lo tanto, no merecedor de castigo alguno. Moraleja: «Al merengue anglosajón dos partidos le cayeron en injusta decisión de quien el juego arbitraba, por musitar, no a la brava, sino con educación y mirar hacia la grada con ‘no me jodas’, que no al juez, sino al balón».