No hay en la provincia de León una convocatoria que alcance el nivel del Festival de exaltación del Botillo de Bembibre. Ni en las dos ciudades grandes, ni en otro lugar hay algo que se le parezca. Sin embargo, no es conocido por los leoneses de otras comarcas.
La convocatoria gira alrededor de una cena de gala en la que el plato principal es el botillo. Se trata de un ágape para unas mil cuatrocientas personas, vestidas de gala (trajes largos, americana y corbata…) en torno a la que giran varias etapas más. En primer lugar, acude como mantenedora una personalidad nacional. Este año fue la periodista, ganadora del Premio Planeta, Sonsoles Ónega, en cuya intervención no faltó el humor, el reconocimiento al Festival y las gracias por ponerla en el centro. Además, se entrega un competido premio literario. La actuación de un artista nacional –Soraya en 2025–, tras un repaso videográfico a las pedanías –con una edición excelente– completa el entretenido preámbulo a la cena. Por supuesto, acude un abultado número de autoridades provinciales.
Todo esto se lleva a cabo en un espacio cubierto por miles de metros cuadrados de textiles blancos, decorado con flores y luces, que se despliega en jaimas, pasillos, pabellones deportivos que ya no lo parecen, y dependencias anejas, como los guardarropas. Para terminar, tras la cena, otro espacio similar ofrece música en directo, para bailar hasta la madrugada del domingo.
El despliegue técnico y logístico está al nivel de cualquier acto de la capital de España. No conozco una institución en León que iguale la calidad de esta convocatoria, que cumplía su quincuagésimo segundo cumpleaños el sábado pasado. El Festival de exaltación del Botillo, para un no iniciado, no suena a esto, por aquello del toque tradicional del ‘botillo’. Por eso, cuando vas por vez primera sorprende.
Por otro lado, el Festival viene a disipar cualquier duda sobre la categoría de Bembibre. Solo una ciudad dispone de los recursos económicos y técnicos, de la visión para llevar a esta cena de gala al carácter de icono. El Festival es un esfuerzo colectivo que está fuera del alcance de la mayoría de los ayuntamientos de León, incluso de algunos de los más grandes. El hecho de que se haya celebrado 52 veces, ganando en calidad y complejidad cada año, demuestra que Bembibre contiene talento para convertir una fiesta gastronómica local en un hito anual capaz de proyectarse a muchos kilómetros de León.
Enhorabuena a los bembibreses y, en especial, a su equipo municipal. Ha sido una de esas ocasiones en que te sientes orgulloso de ser de una tierra que da esto, algo que solo el trabajo común logra.