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¿Memoria democrática o amnesia selectiva?

29/03/2025
 Actualizado a 29/03/2025
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En poco más de una década se cumplirá un siglo de uno de los episodios más tristes de la historia reciente de nuestro país. Cualquier conflicto bélico provoca un dolor y sufrimiento incalculable, pero este se multiplica exponencialmente cuando hablamos de una guerra civil. Las heridas que dejan este tipo de confrontaciones curan muy lentamente y no siempre acaban de cicatrizar correctamente, lo que puede incitar a repetir errores pasados.

Gran parte de nuestra clase política ha utilizado y utiliza la Guerra Civil para despellejarse y saldar cuentas pendientes, convirtiendo este episodio tan nefasto en un arma arrojadiza más. Pero el motivo por el que hoy reflexiono sobre este asunto no es un exabrupto de algún político, sino la última película de Julio Medem, que tuve la suerte de ver y disfrutar esta semana.

Dejando a un lado la vertiente más artística del filme ‘8’, que según mi humilde opinión también es reseñable, quiero centrarme en la línea argumental de este trabajo cinematográfico y de los múltiples debates y reflexiones que regala al espectador. Antes de continuar con mi exposición avisarles de que no se preocupen, no voy a hacer spoiler, así que pueden seguir leyendo sin miedo a ver destripada la historia protagonizada por Javier Rey y Ana Rujas.

La primera pregunta que nos plantea ‘8’, que comienza el mismo día en el que en 1931 se proclama la Segunda República, es si hemos superado realmente el trauma colectivo provocado por la Guerra Civil y la dictadura franquista o todavía las heridas provocadas durante ese infausto periodo supuran odio, rencor y revanchismo. Otro de los retos que nos aporta es si somos capaces de echar la vista atrás, lo que ahora se ha dado en llamar memoria democrática, y ponernos delante de un espejo temporal para reconocer de manera honesta y sin prejuicios las barbaridades cometidas, y lo más importante, si los patrones que en su día nos llevaron a cometer ciertos errores siguen vigentes o no hoy en día. Asimismo, durante toda la película sobrevuela también el papel de las ideologías y su influencia, no solo en el futuro de una sociedad o un país, sino en las relaciones íntimas y personales.

He leído en alguna ocasión que vivimos en el país de la desmemoria. No seré yo el que confirma o rebata esa afirmación, pero lo que sí tengo claro es que no hemos aprendido de ciertos errores. Y esto ha provocado que, aunque el contexto y la época histórica sea diferente, nos debamos preguntar si las palabras de Antonio Machado sobre las dos Españas son pasado o también presente.

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