05/04/2025
 Actualizado a 05/04/2025
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No al rictus astuto y frío,

la voz impostada,

la borrasca del miedo.

No al ámbar falso y las tierras raras.

No a las balas trazadoras,

el gris herrumbroso,

el árido perfume del mal.

No al manantial sulfuroso

y el pedregal infinito.

No a los vestíbulos

y las almas heladas,

las rachas de ira,

los látigos en la oscuridad.

No al emperador y sus secuaces.

Y no a tanto, 

tanto

hijo de perra.

 

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