24/06/2024
 Actualizado a 24/06/2024
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Y llegó la noche mágica máxime en la tierra que yo habito y moro puesto que aquí se mixturan los espíritus con las meigas que, según dicen los gallegos, «habelas hainas».

Pero hablemos de lo importante, y es que ya han llegado las fiestas de León, las Fiestas de San Juan y San Pedro, que un año más se celebrarán por todo lo alto y veremos nuestras calles repletas de gente, gigantes, cabezudos, verbenas y espectáculos por doquier. Sin olvidar a los ya míticos fuegos artificiales, de nivel internacional, o conciertos de pop-rock o grupos de bailes regionales y música tradicional leonesa. Además del fuego que, según dice la Biblia, purifica, consagra, destruye y juzga, en el que los leoneses quemaremos todo lo malo que nos impida disfrutar del resto del año.

Desde la distancia no nos queda otra que la añoranza, y tomar las sardinas en la noche de San Juan que es todo un rito en esta tierra.

Sardinas que nadie asa mejor que mi doctora, la Dra. Montiel, hija de una gallega y de un leonés, de Villamañán, «emigrado» a Galicia donde ejerció el noble oficio de veterinario. Don Claudio fue el maestro de su hija en el arte de asar las sardinas a la brasa, un leonés poniendo «orden» en uno de los platos estrella de los gallegos. Es que, Lola Montiel, les da un toque tan magistral que convierte la sardina, emparentada con parrocha, souba, boquerón o arenque, en un manjar para los sentidos y que al asarlas desprenden un olor tan especial, incienso o paroxismo exótico, que enerva la pituitaria e impregna todo entre humos que hacen de la noche pura magia revestida de enigma.

La noche de San Juan, aquí, es comer sardinas, empanada, saltar hogueras, degustar queimada y lavarse la cara con agua de flores variadas. Son pasos imprescindibles si quieres espantar los malos espíritus y disfrutar de la fiesta que da la bienvenida al solsticio de verano. Salud.

 

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