La manifestación de los sindicatos, devenida en una nueva petición de autonomía para León, con su impacto nacional ha provocado reacciones en los partidos nacionales. El PP se apresuró a traer a uno de sus portavoces nacionales a decir banalidades como que León es una provincia abandonada. Lo achaca al Gobierno Central, que maneja el 20 % del presupuesto público, y no a la Junta, que maneja casi el 55 %. Probablemente ni él mismo sepa de qué habla. Sin embargo, que la secretaria provincial y sus acompañantes no digan nada concreto de León, es lamentable. En el PSOE las tensiones se trasladan a la pugna por la secretaría provincial, donde el protegido de Zapatero hará lo que tenga que hacer para ganar –como hacía Zapatero–, aunque no represente a la mayoría.
Perdidos en este debate de bajo nivel, nos distraen de las cuestiones auténticamente esenciales, que están ligadas a una economía autonómica de León. Poca gente conoce que en esta provincia se matan a diario casi 100.000 pollos (con cinco ceros), que se comercializan por España y el resto del mundo; que en León, uno de los fabricantes de embutido procesa al día entre 4.000 y 5.000 cerdos (o sea, 10.000 jamones por día). Sumen las canales del resto de fabricantes y estarán ante una montaña de carne. Pocos saben que de León sale en torno al 70 % de la legumbre procesada y envasada en España, o que el líder de los supermercados españoles fabrica la mayor parte de sus postres lácteos en León. Tampoco es conocido que un tercio de la producción de maíz en España sale de León... y más.
Los políticos no saben que el 40 % de las marcas de calidad de esta autonomía son de León, un productor masivo de alimentos. Nuestro comportamiento económico en la pandemia se diferenció del resto del país porque producir alimentos es actividad esencial y nosotros no paramos. Para León resulta estratégico producir alimentos: es buena parte de la base de nuestro aparato empresarial, pero la Junta no se preocupa. Solo considera estratégica la fabricación de automóviles, que aquí ni está, ni se la espera. La Junta, en su inasistencia, agrede a la economía de León, a su oferta de empleo, a la masa salarial, a la capacidad de crecimiento de las empresas de aquí.
Por eso, entre otras razones, reclamamos nuestra propia autonomía: León necesita dejar de perder tiempo y dinero. Una autonomía leonesa que defienda al godello del Bierzo, que no permita el chorizo foráneo ‘al estilo de León’, que cree una marca de alimentos que los proyecte al resto de España, que ayude a comercializar a los pequeños productores; que hable de nuestras razas domésticas autóctonas y que nos identifique.