La manifestación del 16F y sus efectos ha sido la comidilla informativa de esta semana. No es para menos, casi todo el mundo ha opinado, a nadie deja indiferente. En el orden de magnitudes destaco dos aspectos: había drones, pero ¿alguien ha visto las fotografías de los drones? ¿Por qué no aparecen? ¿Hay que evitarle a alguien una foto incómoda? Además, hubo tanta gente que, en el momento de máxima afluencia, la cola salía de San Marcos cuando la cabecera ya había doblado Guzmán. Eso, teniendo en cuenta que se incorporaba mucha gente y las filas iban apretadas, con numerosos participantes en las aceras, da para más de 13.000 participantes.
La manifestación tenía un 10 % de sindicalismo y un 90 % de autonomía para León. Tome nota la secretaria de CCOO de cuál es la situación y, si es posible, transmítalo a Madrid. Había grupos peculiares: el del PP, unas diez personas, arropando a la secretaria provincial. ¿Por qué no llamaron al resto del partido? ¿No sería que, en realidad, no querían apoyar, pero tampoco querían que se dijese que faltaron? ¿Así que, si faltaban, se lo podían echar en cara? ¿Pero esto no cuestiona a la Junta?
En el compacto núcleo del PSOE, alguna cara larga de la dirección provincial. No los acompañaba ni el alcalde ni la voluntad de los leoneses. Finalmente, Díez se decanta como el mejor interlocutor por la autonomía de León ante las instituciones. Un hombre que está con su militancia y sus votantes, frente al politburó que escucha voces lejanas. En un partido que se pretende democrático, alguno tendría que preguntarse a quién representa. Parece incluso que los medios ya han decidido que no hay interlocutores representativos en la UPL. ¿Estará fallando el discurso? Será que dedicarse a la gestión solo no es leonesismo, o eso piensan muchos votantes leonesistas.
Podemos decir que la causa autonomista va bien. Ya está llegando a la fase de conflicto dentro de los partidos nacionales, paso imprescindible para desembocar en la negociación de la nueva autonomía. El coro projunta salió rápidamente a las tribunas de su diario de referencia tras la manifestación. Es el síntoma de su alarma, de que han perdido el control. Hasta Marhuenda, que no calla y que siempre argumenta que es listísimo en la tele, no sabe ya qué decir. La autonomía de León genera votaciones en diarios catalanes, comentarios editoriales de Alsina, impacta en las noticias de Televisión Española y hasta sale en el programa de Broncano. Se ha roto la férrea barrera informativa de la Junta, que tantos años enmudeció la causa leonesa fuera de León. Lo que queda será duro y necesario, pero la autonomía está más cerca.