Sólo con hechos se consiguen los derechos

Félix Población
17/03/2025
 Actualizado a 17/03/2025

En lugar de ser noticia un colegio o unos colegios que segregan por sexo al alumnado, algo que hace unos pocos años hacían hasta 87 centros concertados en este país –reducidos actualmente a 47–, fue noticia hace un tiempo en algunos periódicos algo muy diferente que logró relevancia nacional en los grandes medios.

Se trataba de la iniciativa puesta en marcha en un colegio de Vigo, de nombre Montecastelo, compartida por el alumnado que cursa cuarto de ESO. En este centro, su director quiso que los papeles tradicionalmente desempeñados en el hogar dejen de ser lo que han sido y siguen siendo, y empezar a ejercer con la práctica en la igualdad entre hombres y mujeres a la hora de acometer las tareas domésticas. 

El balance del curso, según Gabriel Bravo, coordinador de ese tipo de tareas, fue que los alumnos no han escuchado teorías más o menos progres con relación al asunto, sino que han aprendido a planchar, a coser y cocinar, electricidad básica o algo tan sencillo como poner una lavadora o un lavavajillas. Frente a rollos teóricos, prácticas, algo que está al alcance de cualquier centro escolar, pero que al día de hoy es noticia porque se hizo con éxito en un colegio de Galicia. 

Lo más llamativo de esto es que, habiendo recibido los parabienes de los padres y madres en general en las redes sociales, lo más posible es que esta idea no pase de ser una iniciativa excepcional y aislada que no cundirá en otros centros educativos.

Quienes por edad tenemos memoria de una educación nacional-católica en nuestra niñez sabemos que, por aquellas oscuras calendas, a las niñas se las enseñaba labores del hogar y que, si algún niño, por casualidad, se le ocurría interesarse por aprender a coser, podría ser motivo de duda por su tendencia sexual, con el riesgo de la consiguiente mofa por parte de sus propios compañeros, algo no menor si se tiene en cuenta que la homosexualidad era delito durante la dictadura.

Llevamos casi medio siglo de democracia, o eso es de lo que presumen los políticos que se han turnado en los diferentes y múltiples escaños habilitados con el régimen del 78, ¿no nos da vergüenza de que el ejemplo del colegio Montecastelo de Vigo sea una singularidad en nuestro país cuando tanto se parlotea de feminismo y de equiparar en derechos a la mujer y al varón? Sólo con hechos se logran los derechos. El mejor modo y los mejores escenarios son para eso los de la educación en el hogar y la escuela. 

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