Las elecciones primarias del PSOE en la provincia de León han dado una clara victoria a la opción que me parece más coherente y razonable, la cual ha de tener su influencia en las próximas elecciones donde sean todos los ciudadanos los que se pronuncien y no solo quienes militamos en el partido.
En asuntos de política, siempre pueden esgrimirse argumentos en contra de lo que se dice, de tal modo que habrá quienes cuestionen mi forma de ver el resultado; con las palabras se puede jugar como con los naipes o los dados, cuando sobre el tapete aparece un cinco alguien dirá que estuvo a punto de salir el cuatro. La lectura de los resultados en la ciudad de León dará que hablar, pero las elecciones fueron en toda la provincia.
Y de los resultados se desprende una clara derrota de la opción “leonesista”, esa especie de nacionalismo leones que se filtra por todos lados y contamina la visión de conjunto. La provincia de León tiene motivos suficientes para reivindicar un trato mas justo y equitativo de la Comunidad Autonoma de Castilla y León: la despoblación, la situación de la sanidad o la educación, las infraestructuras, etc. avalan esa reivindicación. Pero el camino para solventar el trato injusto era una de las cuestiones más destacadas que estaban en juego el pasado domingo, sin ser la única.
Lo diré de otro modo. Si en el camino encontramos un bache permanente la opción más racional es solucionarlo de una vez por todas pero nunca hacer un desvio de la carretera esquivando el lugar. Una autonomia para León y quienes se pudieran sumar al proyecto, sería desviarse de la ruta ya marcada, incrementando los costes y con la ensoñación de una ruta sin baches. Los nacionalismos se amparan en una desigualdad inicial, a veces supuesta, aunque no sea ese el caso en León, y terminan defendiendo los privilegios.
En esta Comunidad Autonoma todo pasa por un gobierno de izquierda, con un partido socialista que además de ganar las elecciones pueda formar gobierno.