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De la ‘Trumpmanía’ a la ‘Trumpalergia’

04/04/2025
 Actualizado a 04/04/2025
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En política, como en la moda, las tendencias van y vienen. Hace sólo semanas que la ‘Trumpmanía’ arrasaba entre ciertos sectores de la derecha mundial. Líderes como Javier Milei, Giorgia Meloni y Santiago Abascal no escatimaban en elogios hacia el magnate neoyorquino. Sin embargo, las recientes políticas arancelarias de Donald Trump, han provocado que más de uno se arrepienta de alguna foto y declaración.

Trump ha decidido imponer aranceles del 10 % a países como Argentina, pese a la admiración pública que Milei le profesaba. Italia, bajo el liderazgo de Meloni, tampoco ha salido indemne (a la UE nos imponen el 20 %). La primera ministra italiana ha calificado estos aranceles como «equivocados» y perjudiciales para los productores italianos. Mientras tanto, en España, Abascal se encuentra en una encrucijada, intentando justificar su apoyo a Trump mientras los agricultores españoles, una base electoral clave para Vox, se ven amenazados por estas medidas.

Este giro proteccionista no es nuevo en la historia. Las políticas de autarquía y aranceles elevados han demostrado ser, en múltiples ocasiones, un arma de doble filo. La Ley de Aranceles Smoot-Hawley de 1930, por ejemplo, intensificó la Gran Depresión al desatar represalias comerciales y reducir el comercio internacional. La insistencia de Trump en medidas similares parece ignorar las lecciones del pasado, poniendo en riesgo tanto la economía global como la credibilidad de sus aliados.

Muchos liberales que en su día vieron en Trump una alternativa a la progresía globalista, ahora se llevan las manos a la cabeza, porque si algo es antiliberal, es imponer barreras comerciales artificiales para que los consumidores paguen más caro lo que podrían comprar más barato. El viejo mantra de ‘America First’ se traduce en realidad en «americanos pagando más», pero eso, igual es lo que en el fondo pretende Trump: recesión, forzar a la Fed a bajar tipos, el dólar a 1,25 $/€ y que se incremente la inflación, para que la deuda en términos reales sea menor.

Para partidos como Vox, que han apostado fuerte por la ‘Trumpmanía’, la situación es especialmente delicada. Su apoyo incondicional al presidente estadounidense podría volverse en su contra si no logran desmarcarse y explicar a sus votantes, especialmente a los agricultores, grandes damnificados por estos aranceles, su posición real hacia el ‘trumpismo’ y sus motivos. Los mismos que coreaban los discursos proteccionistas de Trump pueden encontrarse ahora con que la «mano firme» que tanto admiraban, es la misma que les va a meter un hachazo.

Quizás sea el momento de que ciertos dirigentes políticos, más o menos populistas, se den cuenta de que la coherencia política es un activo a largo plazo. La política, al igual que la moda, requiere saber cuándo es momento de cambiar de atuendo antes de que las tendencias pasadas se conviertan en lastres. Y la ‘Trumpmanía’, con sus aranceles y sus promesas de autarquía disfrazada de orgullo nacional, empieza a oler a naftalina.

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