Hoy vamos a comenzar un nuevo sendero de estos caminos emprendidos entre el arte de las mujeres leonesas, pero una de esas sendas apenas insinuadas por los espacios que recorremos y que no sabemos si ha de llevarnos o no a destino alguno. Y es que se trata del sendero comenzado por una jovencísima Andrea Villafañe (León, 2001) quien, a pesar de haber comenzado a mostrarnos su impronta artística, sus inquietudes, en los distintos momentos expositivos en los que va participando –las más de las veces junto a creadoras de una trayectoria ya reconocida– no tiene aún nada claro que su futuro profesional vaya a estar ligado al mundo del arte. De momento, centrada en sus estudios ve esta faceta suya más como un hobby, "como una manera de expresar mis emociones" (que no deja impasible al espectador) que como el germen de un futuro profesional, pues es consciente de lo complicado del mundo del arte. Hija de una reconocida pintora y rodeada por tanto de un clima muy artístico que la acompaña desde sus primeros momentos de vida, vive esta circunstancia como normal y reconoce que estar siempre rodeada de artistas amigos de la familia le sirve para entrar en contacto con diferentes técnicas y, sobre todo, con distintas forma de pensar.

Andrea, la más joven de las participantes en la muestra expositiva Concha Espina, inspiración de artistas, que en este momento itinera por la provincia, nos dice ser una más de la muchísima gente joven interesada por el arte en nuestra ciudad, jóvenes artistas por los que, dice, la sociedad no se interesa. Lo mismo que no se ha venido interesando por las mujeres. Y aunque su perspectiva es la de que últimamente éstas están ganando en integración en el mundo del arte, en gran medida gracias también a las redes sociales, a blogs de arte llevado por numerosas mujeres que los utilizan "para reivindicar la situación actual de las mismas en la sociedad e intentar cambiarla", considera imprescindible no cejar en este empeño: Mostrar sus ilustraciones, sus fotografías, sus obras en general, hablar de ellas y de sus inquietudes es un paso en ese camino de normalización del arte, un camino en el que lo verdaderamente importante debería ser la obra, lo que se esconde detrás de ella, lo que te inspira, no el género o las circunstancias que rodean a quien crea y que, las más de las veces, vienen establecidas por la propia sociedad.
Esta es Andrea Villafañe, una joven promesa artística, que más allá de que elija este camino como profesión o que lo siga transitando paralelamente, seguro que tendrá mucho que aportarnos en el futuro.