La publicación se inicia con sendos textos de Víctor del Reguero y Jesús Álvarez Courel, quienes se han ocupado de la edición. En el primero se explican brevemente los pasos y el legado del profesor en el valle de Laciana, enmarcándolo en la acción social que emprendió desde su labor docente entre 1888 y 1914. Un texto que recupera al Alvarado más profundo, con su afán de mejora de la ganadería, su tarea para el desarrollo de las industrias lácteas o su impulso a toda suerte de iniciativas culturales y educativas, también el cultivo y divulgación de la cultura tradicional, dentro del ideario de la Institución Libre de Enseñanza. Del Reguero, autor de varios libros publicados en la última década sobre la figura de Alvarado, concluye su texto recordándole como «un hombre que encontró su lugar en el mundo en este paisaje de prados y brañas, consciente de la importancia de su papel en la mejora de una sociedad muy distinta a la actual».

En cuanto al propio trabajo original de Juan Alvarado, iluminado en esta edición por numerosas fotografías de época y documentos inéditos, se ofrecen todo tipo de curiosidades sobre las antiguas costumbres del valle como que el antojo más común de las embarazadas era comer ‘nisos’, como se denomina en la zona a las ciruelas, o que las ‘partaliceras’ rociaban a los recién nacidos con vino blanco pulverizado con la boca. Otras curiosidades, como los nombres más típicos –Genuario, Griseldo, Elpidio, Ovidio o Garcilaso para ellos; Agripina, Olina, Elia, Enedina, Luscinda o Benilde para ellas–, comparten espacio con la Pascua de las Flores, que se celebraba el lunes de Pentecostés con una concurrida fiesta con baile en el que participaban los jóvenes en Villablino. Hay también curiosas y evocadoras explicaciones a cómo se iniciaban las relaciones amorosas en bailes y filandones, las bodas con las cantadoras con sus panderos o el reparto de la ‘recha’ de manteca, las costumbres de la sociedad familiar sobre el cuidado del ganado o las tareas agrícolas, las cofradías de ánimas y los cultos y ritos de la muerte, fin de la vida…